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El Hombre Enmascarado

Desde niño asocio la imagen de El Hombre Enmascarado a un fetiche sensual del inconsciente: hay algo freudiano en ese traje ajustado, esa capucha–círculo y ese antifaz negro sin ojos detrás. Icónicamente no conozco personaje de cómic más perturbador y sugerente. Ya no hablemos del uniforme púrpura cada vez que monta a su Héroe (el nombre de su caballo) y lo cabalga a todo color…

A mí me causa la gracia extra de que en la gran pantalla lo interpretó uno de mis actores estéticamente favoritos, Billy Zane: The Phantom (1996) supuso un superfracaso y creo que soy la única persona que disfrutó en su estreno, pero es cierto que en cine siempre me ha gustado mucho más un enfoque camp del superhéroe que su absurda nolanización… Para épica genuina, después de Miller todo me sabe a impostura musicada.

Un año más tarde, Philip Noyce, el artífice de Zane como marlonbrandiana revelación en Calma total, fracasó asimismo al llevar a la gran pantalla las aventuras de ‘El Santo’ con Val Kilmer…, pero al menos The Phantom no era aburrida ni se tomaba tan en serio. Tras su hundimiento en taquilla, Billy Zane también hizo aguas, pese a que James Cameron lo rescataría para que se hundiera del todo en su TitanicZane y el iceberg son lo único que me parece interesante de esa peli. A mí Horner no me pone horny.

La editorial española Dolmen ha empezado a reeditar las tiras clásicas de El Hombre Enmascarado pertenecientes a los años 60, cuando a su creador, el guionista Lee Falk, se le une el dibujante Sy Barry. La serie se empapa entonces de ese contraste de gadgetería/modernidad urbana vs. jungla indómita que también adoptarían otras series míticas del pulp, como algunas pelis del Hombre Mono (ese Tarzan 66 con helicópteros y rascacielos), siguiendo una estela bondiana.

Los guiones son muy interesantes, jugando con la justicia presuntamente objetiva del Primer Mundo/ONU y los ecos terroríficos de la imaginería fantasmagórica del personaje (su indumentaria enigmática, su sello–calavera impreso en las caras que golpea). El dibujante resulta un poco más desmadejado en lo formal que algunos nombres más célebres de la época, pero plantea viñetas narrativamente muy interesantes. Además, su Fantasma gris tiene «rollo». Me ha sorprendido lo mucho que se parece su disfraz civil al de Matt Murdock y he disfrutado un montón con el primer volumen, que llega a nosotros gracias al encomiable esfuerzo de Rafael Marín y Jesús Yugo. La edición es un poco carita (30 eurazos), pero en fin, prefiero gastármelos en esto que en una camiseta de fútbol. E imagino que si cosecha éxito, sacarán la etapa de Ray Moore, que me pone aún más.

Me deja turulato todavía que Sy Barry sea hermano de Dan Barry, dibujante al que conocí y entrevisté en 1991: esa entrevista significó mi primera publicación profesional como «periodista comiquero», dentro de un tebeo de Indiana Jones que sacó Norma Editorial. Guardo un recuerdo fantástico de aquel Barry, que se comportó como un señor todo nuestro encuentro, y cada vez que abro un volumen de The Phantom sobrevuela sobre mí su agradable memoria.

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Hernán Migoya

Hernán Migoya

Hernán Migoya es novelista, guionista de cómics, periodista y director de cine. Posee una de las carreras más originales y corrosivas del panorama artístico español. Ha obtenido el Premio al Mejor Guión del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y su obra ha sido editada en Estados Unidos, Francia y Alemania. Asimismo, ha colaborado con numerosos medios de la prensa española, como "El Mundo", "Rock de Lux", "Primera Línea", etc. Vive autoexiliado en Perú.
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