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El clarinete de Weber

El clarinete, Cenicienta de bandas militares y columnas de armonía para dar serenatas, fue enaltecido en el siglo XVIII cuando algunos astutos o geniales señores (Krommer o Mozart) prestaron atención a sus posibilidades tímbricas y expresivas.

Aquellas bandas y rondallas proveyeron de solistas a los compositores y el clarinete ganó su merecido lugar. Desde el extremo lirismo virtuoso del agudo hasta la lóbrega sugestión del grave, nuestro aerófono evoca la feliz fórmula que Andrés Segovia propuso para la guitarra: un planeta en miniatura.

Carl Maria von Weber abundó en obras para clarinete. Debemos esta riqueza, en buena medida, a su amistad con el clarinetista muniqués Heinrich Joseph Baermann, quien también consiguió que compusieran para su especialidad Meyerbeer y Mendelssohn, entre otros.

La maestría de la escritura weberiana se pone en evidencia cuando aborda estas páginas. En los Conciertos, por el dominio del contrapunto que entabla diálogos entre el solista y la orquesta. En el Sexteto, por la solución intimista de una masa en la que destacar personalidades tímbricas es cuestión de matices.

El clarinete weberiano canta romanzas de ópera, como todo el mundo en su tiempo, ataca furiosos arranques de ira, se divierte y se luce en variaciones de traca, distribuyendo colores y alturas con jocunda variedad. Si alguien teme a la monotonía, que renuncie a ella en cuanto encuentre a Weber.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Este artículo se publica en Cualia por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista. Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de "La Opinión" y "La Razón" (Buenos Aires), "Cuadernos Noventa" (Barcelona) y "Vuelta" (México, bajo la dirección de Octavio Paz). Dirigió la revista "Cuadernos Hispanoamericanos" entre 1996 y 2007, y entre otros muchos libros, es autor de "La ciudad del tango; tango histórico y sociedad" (1969), "Genio y figura de Victoria Ocampo" (1986), "Por el camino de Proust" (1988), "Puesto fronterizo" (2003), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)
En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por "Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina". (Fotografía publicada por cortesía de "Scherzo")