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Crítica: «X-Men Orígenes: Lobezno» (Gavin Hood, 2009)

En todas las superproducciones hay cambios hasta el último minuto. X-Men Orígenes: Lobezno (X-Men Origins: Wolverine) ha cumplido esa regla por dos motivos: la complicada logística del rodaje y el altísimo nivel de sus efectos especiales.

Dirigida por Gavin Hood, la película se ha diseñado como una precuela de la trilogía X-Men, y también como el punto de partida de una franquicia renovada, que viene a enriquecerse con nuevos personajes del Universo Marvel. La campaña de mercadotecnia, muy vigorosa, está más que justificada. X-Men: Lobezno es, a pesar de ciertas inconsistencias, un entretenimiento que no decae gracias a la convicción que ponen en sus interpretaciones Hugh Jackman, Liev Schreiber y Danny Huston.

La película tiene mucho de cómic, en la mejor acepción de la palabra, y no sólo por su base argumental, sino por el tratamiento visual y dramático de la historia. En este sentido, el espectador tiene claro, desde el primer plano, qué tipo de producto se le ofrece. Cuesta poco tiempo decidir si la película realmente encaja en la franquicia de los X-Men, y lo cierto es que, aunque su realizador, Gavin Hood, no posee el talento de Bryan Synger, satisface las expectativas visuales de quienes sabemos lo que significa el personaje protagonista.

En el mercado del cómic, los bonos de Lobezno están en alza. Si nos ceñimos al mercado español, bastará con que le echen un vistazo al catálogo de su distribuidor oficial, Panini Cómics, para que se sientan atraídos por los nuevos títulos que protagoniza este superhéroe.

Este buen momento comercial del personaje le viene de perlas a su intérprete, Hugh Jackman, que ejerce como productor de la cinta que nos ocupa –el australiano es dueño de Seed Productions–. Por cierto, Jackman fijó en su contrato cláusulas estipulando el modo en que se repartirán los beneficios.

Los seguidores de los tebeos Marvel pueden imaginarse el itinerario de la película con la sola mención del programa Arma-X (Weapon X). Esta vez, el atractivo resulta obvio: comprenderemos por qué William Stryker (Danny Huston) quiso cubrir de indestructible adamántium el esqueleto de Lobezno.

El principal guionista de X-Men Orígenes: Lobezno, David Benioff, buscó su inspiración en el cómic Arma X (1991), de Barry Windsor-Smith. Quienes hayan leído la historieta, reeditada hace bien poco por Panini Comics, sabrán que es una obra magnífica, pero demasiado terrorífica e introspectiva para cubrir las necesidades de una cinta de gran presupuesto. Por eso mismo, Benioff recurrió a Frank Miller, responsable de algunos comic-books inolvidables, en los que Lobezno va dominando su animalidad mediante un código moral inspirado en el bushido (Les recuerdo que la primera secuela prevista en la nueva franquicia estaría ambientada en Japón. Aún está por ver si alguna clave la enlaza con X-Men Origins: Magneto).

Pese al empeño de Benioff, el primer borrador no era apto para menores, y Jackman, comprometido con el rodaje de Australia, alentó una reescritura que finalmente fue llevada a cabo por James Vanderbilt y Scott Silver.

Tiene su interés que la cinta lleve la firma de Gavin Hood, un realizador que ha confesado públicamente su falta de interés por la historieta. Tiene interés, decía, sobre todo si se tiene en cuenta que Bryan Singer, Brett Ratner, Alexandre Aja y Len Wiseman, todos ellos fans de Marvel, estuvieron en la agenda de los productores hasta el último minuto. Como solución de urgencia, incluso se intentó contratar a Zack Snyder, pero éste andaba metido de lleno en los preparativos de Watchmen.

Confirmando el auge de Australia y Nueva Zelanda en el mundo del cine, ambos países participan en la coproducción de X-Men Orígenes: Lobezno. Es más: la película se ha filmado en los estudios australianos de la Fox y en esos maravillosos parajes neozelandeses que descubrimos gracias a El Señor de los Anillos. El resto del rodaje se localizó en Nueva Orleans, la tierra natal de otro superhéroe que interviene en la trama, el cajun Remy LeBeau, más conocido como Gambito.

En todo caso, aunque la parte crucial del argumento se decide entre tres personajes: Lobezno, Dientes de Sable (Liev Schreiber) y William Stryker (Danny Huston), el reparto incluye a otras figuras nacidas en el mundo del cómic. Si me apuran, éste es uno de esos elencos en los que resulta difícil distinguir entre cameos e interpretaciones secundarias.

Lynn Collins da vida a Kayla Silver Fox, el amor de Lobezno. Junto a ella, encontramos a intérpretes como Ryan Reynolds (encarnando a una versión absolutamente equivocada de Deadpool, el mercenario bocazas), Daniel Henney (David North / Agent Zero), Will.i.am (John Wraith / Kestrel), Dominic Monaghan (Barnell Bohusk / Beak), Scott Adkins (Weapon XI), Kevin Durand (Frederick J. Dukes / The Blob) y Tahyna Tozzi (Emma Frost).

X-Men Orígenes: Lobezno es un espectáculo bastante entretenido que les recomiendo ver, en la medida de lo posible, después de haber leído un cómic que también figura entre las influencias del realizador: Lobezno: Origen (Origin, noviembre de 2001 – julio de 2002). Sus autores son Paul Jenkins (guión), Andy Kubert (dibujo interior), Richard Isanove (color) y Joe Quesada (portadas), y relata la infancia y la juventud de Lobezno con el tono propio de un melodrama gótico. En el primer tramo de la cinta, encontrarán más de una referencia a dicha historieta.

Sinopsis

Este spin-off de la saga de X-men basado en el personaje de Hugh Jackman, Lobezno, estará en cines a partir del 1 de Mayo. Dirigida por Gavin Hood (Expediente Anwar) y escrita por David Benioff (Troya), el film se centra en la historia, orígenes y verdad del pasado violento y romántico de este mutante, así como en su compleja relación con Victor Creed (Dientes de Sable) y el omnipotente programa de Arma-X

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 20th Century Fox, Marvel Enterprises, Donners’ Company, Dune Entertainment y Seed Productions. Cortesía del Departamento de Prensa de Hispano Fox Film. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.