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Crítica: «Cowboys & Aliens» (Jon Favreau, 2011)

La novela gráfica de Fred Van Lente y Andrew Foley sirve de base a esta vistosa e irregular producción de Steven Spielberg, en la que se entremezclan dos géneros esenciales: el western y la ciencia-ficción.

La realización de Cowboys & Aliens ha desencadenado un buen número de rumores y noticias. Así, los medios especializados comentaron en su momento la posible incorporación de Robert Downey Jr. al elenco protagonista, y también se habló mucho de las negociaciones que permitieron la entrada de Harrison Ford en el mismo equipo.

Finalmente, la película ya es una realidad. Jon Favreu ocupa la silla de director, y encabezan el reparto Daniel Craig y Ford, respaldados por Olivia Wilde –la doctora Remy ‘Thirteen’ Hadley en House–, Sam Rockwell, Noah Ringer, Clancy Brown y el gran Keith Carradine.

Para quienes sucumben ante el encanto de un buen equipo de producción, está claro que el de Cowboys & Aliens resulta inmejorable: lo componen Spielberg, Ron Howard, Brian Grazer, Alex Kurtzman y Roberto Orci.

Tres tipos brillantes y con el futuro despejado, Kurtzman, Orci y Damon Lindelof –los guionistas habituales de J.J. Abrams– se ocupan del libreto, que recrea los aspectos más sugerentes de ese cómic que ya es una obra de culto.

Hablamos de una novela gráfica editada en 2006 por los Platinum Studios. El prólogo del primer número, escrito por Andrew Foley e ilustrado por Dennis Calero proponía un paralelismo entre la Conquista del Oeste y las incursiones de una civilización de esclavistas alienígenas.

«Cada conquistador –leemos en esas viñetas– se cree movido por un poder superior. Las acciones imperialistas siempre están justificadas por la necesidad, la compasión o la Divina Providencia (…) Los colonizadores europeos poseían una tecnología superior, y algo aún más peligroso que eso: creían tener el derecho, el deber incluso, de someter a los indígenas».

A partir de esa introducción, la novela gráfica nos relata el modo en que los habitantes de un pueblo del Oeste, ayudados por cowboys y por una tribu de guerreros indios, se enfrentan al ataque de esos extraterrestres obsesionados por la conquista de otros planetas.

Seguramente, a más de uno le interesará más la película de Favreau que su antecedente de papel. De hecho, el guión, obra de Andrew Foley y de Fred Van Lente, se ve acompañado por el irregular dibujo de Luciano Lima, entintado con escasez de pretensiones por Luciano Kars, J. Wilson, Silvio Spotti y otros artistas de los Magic Eye Studios.

¿Qué hizo que Spielberg y compañía se vieran atrapados por una pieza de género tan convencional? Como saben los espectadores, Spielberg es diferente incluso cuando rueda o produce a partir de algo sobre lo que ya se ha contado mucho. No importa si se trata del pulp (Indiana Jones), de las monsters movies (Tiburón), de la ciencia-ficción (E.T.Encuentros en la Tercera Fase) o del melodrama testimonial (La Lista de Schindler). Al final, el realizador siempre da la impresión de que es capaz de reinventarse a partir de su propia nostalgia como cinéfilo.

En este caso, con Cowboy & Aliens nos acercamos a un producto que, pese a la sorpresa que parece contener, pertenece a un género reglado: el Weird West. Bajo esa denominación, se alude al mestizaje del western con otros géneros. Tal es el caso de las historietas que DC reunió a comienzos de los setenta bajo el título Weird Western Tales, origen de figuras tan icónicas como Jonah Hex.

En el cine, los ejemplos de este cóctel no escasean, y en muchos casos emplean el recurso de un viajero del presente que cruza el umbral del tiempo y reaparece en el siglo XIX (Regreso al Futuro III, 1990; Timerider, 1982). Otro ingrediente indispensable son los dinosaurios, pieza clave en la mezcla del western con el subgénero de mundos perdidos (The Valley of Gwangi, 1969). En otros casos, el Weird West se convierte en una rama del steampunk, cambiando la orientación victoriana por el sabor del Far West (Wild Wild West, 1999, la teleserie Las Aventuras de Brisco County).

Sin embargo, la fórmula más frecuente es aquella que aprovecha la imaginación de George Lucas –fue él quien llenó la Saga Star Wars de ingredientes del western– y a partir de ahí, adorna argumentos propios de una película del Oeste con la parafernalia sci-fi (Los siete magníficos del espacio, la teleserie Firefly).

Con afecto, cuando no con una pasión desatada por todos estos clichés, Jon Favreau ha decidido caminar por esos caminos trillados para convertir Cowboys & Aliens en una superproducción veraniega, repleta de imágenes míticas. Y al igual que en la saga Iron Man, el director hace resplandecer su característica menos imitable: su talento para respetar los estereotipos del cine popular sin restar ni un ápice de inteligencia a la narración. Lástima que el producto final no brille tanto como merece su equipo.

Sinopsis

Jon Favreau nos ofrece un nuevo thriller de acción que llevará al público hasta el viejo oeste, donde un solitario vaquero lidera una revuelta contra un terror venido del más allá…

Arizona, 1873. Un extraño (Daniel Craig), que no recuerda su pasado, acaba por casualidad en el duro y desértico pueblo de Absolution. La única pista sobre esta misteriosa historia es un grillete que lleva enganchado en su muñeca. Pronto descubre que los forasteros no son bienvenidos en Absolution y que nadie mueve un dedo en sus calles sin que se lo ordene el Coronel «Mano de Hierro» Dolarhyde (Harrison Ford).

Absolution es un pueblo que vive sumido en el miedo, pero está a punto de experimentar un pánico incompresible cuando la desolada ciudad es atacada por unos maleantes desde el cielo. Haciendo un gran ruido y a una impresionante velocidad, las luces cegadoras abducen a los indefensos uno a uno, desafiando todo lo que los residentes conocían hasta ahora.

Ahora, el extraño que rechazaban es su única esperanza de salvación. Este pistolero, según va recordando quién es en realidad y dónde ha estado, se da cuenta de que tiene un secreto que puede darle al pueblo una oportunidad para enfrentarse a los alienígenas.

Con la ayuda de la escurridiza viajera Ella (Olivia Wilde), logran reunir a un grupo de antiguos rivales: los ciudadanos, Dolarhyde y sus chicos, los bandidos y los guerreros apache, todos ellos en peligro de ser aniquilados. Unidos contra un enemigo común, se prepararán para un épico enfrentamiento por la supervivencia.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero, Cualia. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes (fotografía de Zade Rosenthal) y sinopsis © Universal Studios y DreamWorks II Distribution Co. LLC. Cortesía de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.