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«Champagne» (1973), de Peppino di Capri

En las distintas artes narrativas, como el teatro, la novela, el cine o incluso la música, ciertas verdades que se intentan ocultar pueden salir a flote, por lo que no es sorprendente que un elevadísimo porcentaje de obras artísticas tengan relación directa con la infidelidad.

Aunque la mayoría de la gente, tanto en sociedades más libres como en las más represivas y retrógradas, defienda determinadas virtudes de cara a la galería, después sucede que incluso a los llamados “biempensantes” les gusta ver en escena lo que, se supone, no se debe practicar.

La fidelidad es una de esas supuestas virtudes que sirven para reprimir no ya los instintos animales, sino también las emociones, la sensibilidad y los sentimientos que nos caracterizan como seres pensantes. Es una de esas ideas que se emplean para negar la evidencia, rechazar la pasión y condenar a quienes no se reprimen de la misma manera, quienes, por otra parte, son casi todos, puesto que, junto al aspecto represivo, el elemento más característico de la fidelidad y de los que la defienden es la hipocresía.

Pero a todos, incluso a los defensores a ultranza de la fidelidad, les gusta ver infidelidades en la ficción y les resulta, además, fácil empatizar con los infieles.

Imagen superior: Peppino di Capri (seudónimo de Giuseppe Faiella) alcanzó el éxito tanto en Italia como en otros países. Probablemente, sus dos canciones más conocidas sean «Champagne» y «Roberta» (1963), dedicada a su mujer, la modelo turinesa Roberta Stoppa. Di Capri ‎lanzó «Champagne» a través del sello discográfico Splash. En su cara B, el single incluía la canción «La Prima Sigaretta». En 1961, Peppino di Capri se dio a conocer en su país con una formación que introdujo el estilo puesto de moda por los Beatles. Aquel grupo, Peppino di Capri e i suoi Rockers, estaba formado por Pino Amenta, Mario Cenci, Gabriele Varano y Ettore «Bebè» Falconieri, con Di Capri como vocalista principal. Tal fue su fama que incluso aparecieron en una película, «Twist, lolite e vitelloni» (1962), de Marino Girolami. La carrera en solitario de Peppino di Capri ascendió hasta enormes cimas de popularidad gracias a sus frecuentes actuaciones en el Festival de San Remo, y por supuesto, a singles tan notables como «L’autunno non è triste» (1958), «Sempre con te» (1959), «When» (1959), «Nessuno al mondo» (1960), «No, nun dì ca me vuò bbene» (1961), «St. Tropez Twist» (1962), «Voce ‘e notte» (1964), «Adesso che c’è lei» (1966), «La colpa è della vita» (1968), «L’ultimo romantico» (1971), «Un grande amore e niente più» (1973) o «Non lo faccio più» (1976), entre otros muchos éxitos.

Por poner un ejemplo algo diferente a la fidelidad: aunque en casi todas las culturas tradicionales se ha defendido el matrimonio concertado, desde la India de las castas a la Francia de Luis XIV, en todas esas culturas el público ha aceptado con entusiasmo obras que defendían el amor “verdadero”, más allá de las convenciones y de las imposiciones de los padres. En China, por ejemplo, la obra de teatro Historia del ala Oeste, escrita hacia el año 1300, tuvo mucho éxito en época Yuan (dominio mongol de China) y, en su magnífica edición para Gredos, Alicia Relinque Eleta intenta explicar por qué: “¿Qué es lo que convirtió esta obra en el mayor éxito del teatro Yuan? El que la historia se convirtiera en un canto al amor libremente elegido, en el símbolo contra las imposiciones de una sociedad basada en estrictas normas sociales y familiares, probablemente tuvo bastante que ver.”

A pesar de que en la época Yuan todos aceptaran de manera sumisa las imposiciones, también casi todos sabían que lo verdadero, lo bello y lo justo era lo que intentaban el letrado Zhang Junrui y la doncella Cui Yingying: estar juntos a pesar de las intenciones de la viuda Zheng, madre de la muchacha, de concertar para ella un matrimonio obligado.

Lo mismo sucede con la infidelidad, es decir, se ha producido y se produce una especie de disonancia cognitiva o esquizofrenia entre lo que la gente dice que se debe hacer y lo que, demasiado a menudo, esas mismas personas desean hacer.

En esta Discoteca infiel, a la que seguirá una Filmoteca infiel, traeré algunas canciones relacionadas directamente con la infidelidad, como esta de Peppino di Capri, que causó verdadero entusiasmo en su momento (1973), incluso en un pueblo tan hostil a la infidelidad, al menos en apariencia, como el italiano. Recuérdese que, hasta no hace muchas décadas, los jueces justificaban el asesinato de los amantes a manos del marido traicionado.

Champagne

Champagne per brindare a un incontro
con te che gia eri di un altro
ricordi c’era stato un invito
stasera si va tutti a casa mia

Cosi cominciava la festa
e gia ti girava la testa
per me non contavono gli altri
seguivo con lo sguardo solo te.

Se vuoi ti acompagno si vuoi
la scusa piu banale per rimanere soli io e te
e poi gettare via i perche amarti como sei
la prima volta l’ultima

Champagne per un dolce segreto
per noi un amore proibito
ormai resta solo un bicchiere
ed un ricordo da gettare via.

Lo so mi guardate lo so
mi sembra una pazzia
brindare solo senza compagnia
ma io, io devo festeggiare
la fine di un amore
cameriere champagne…

Champán
Champán para brindar por un encuentro
contigoque ya eras de otro.

¿Recuerdas?Había sido una invitación:
“Esta tarde os venís todos a mi casa.”

Así empezaba la fiesta, y ya
te daba vueltas la cabeza.
Para mí los otros no contaban,
te seguía con la mirada sólo a ti.

Si quieres te acompaño, si quieres,
la excusa más banal

para quedarnos solos tú y yo.
Y después desechar los porqués,
amarte como eres, la primera vez, la última.

Champán por un dulce secreto,
para nosotros un amor prohibido.
Ahora ya sólo queda un vaso
y un recuerdo que desechar

Lo sé, me miráis, lo sé,
me parece una locura brindar solo sin compañía.
Pero, pero yo, yo tengo que celebrar
el fin de un amor.

Camarero, ¡champán!

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Daniel Tubau

Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión. Guionista, director y periodista es autor de libros como "Las paradojas del guionista", "El guión del siglo 21"; "La verdadera historia de las sociedades secretas", "Nada es lo que es: el problema de la identidad" (Premio Ciudad de Valencia en 2009), "No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes", "El espectador es el protagonista" y "El arte del engaño".