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«El héroe del Caribe. La última batalla de Blas de Lezo», de Juan Pérez-Foncea

Héroes, gestas épicas y alardes de valentía en la historia de España… Ya se sabe: controversia asegurada. Sobre todo en un país como el nuestro. Créanme, hay razones para ello. No olviden que la leyenda negra es tenaz, y quien sepa evitarla tendrá mucho ganado. Sin embargo, parece que los hijos de las dos Españas ‒perdónenme los unos y los otros‒ juzgan el pasado por sus secuelas políticas, y en este caso, lo que supone una proeza para los de un lado, es una vergüenza para los de otro.

Dicho de otro modo: lo que es un tótem para unos viene a ser un tabú para otros tantos. Y si no, prueben a conversar sobre el almirante Blas de Lezo (1689-1741). Háganlo, se sobreentiende, con interlocutores que conozcan mínimamente sus hazañas. Seguro que, dependiendo de la ideología que defienda cada quien, las reacciones serán muy distintas.

Este prejuicio es muy español. Como ya dije, proviene de una reactivación de la leyenda negra, cuya utilidad es defendida por quienes identifican cualquier gloria del pasado con la propaganda franquista. De poco sirve decir que esto jamás ocurriría en países desacomplejados, o sin problemas de identidad, como Francia, Italia, Inglaterra o Estados Unidos. Democracias donde, por otro lado, la cultura popular rinde un continuo tributo a sus personajes históricos, a través de la literatura, y desde luego, por medio de películas y teleseries.

Frente a esa falta de entusiasmo que aqueja a los españoles ‒creo yo‒, solo cabe un remedio: la pedagogía. De ese modo, sin caer en el chovinismo o en la leyenda rosa, las nuevas generaciones aprenderán a valorar una historia poblada por tipos admirables. Por ejemplo, Lezo, responsable de la defensa de Cartagena de Indias durante el asedio británico de 1741. Una gesta silenciada por los ingleses, más o menos conocida por los colombianos e incomprensiblemente ignorada por los españoles.

La vida de este personaje es tan novelesca que es todo un síntoma comprobar su ausencia en la ficción escrita o audiovisual. De ahí el mérito de Juan Pérez-Foncea, autor del libro que les recomiendo.

Como podrán comprobar los lectores de El héroe del Caribe, esta es una historia con dos antagonistas perfectos: el capitán británico Edward Vernon, al mando de una flota imponente, muy superior a las defensas de Cartagena, y el virrey Sebastián de Eslava, cuya mala relación con Lezo ya ha pasado a la posteridad.

Sirviéndose de personajes auténticos e imaginarios, Pérez-Foncea escribe una novela histórica que cumple a la perfección sus dos objetivos: entretener al lector con un relato digno de ser recordado, y de paso, detallar el sitio de Cartagena de Indias con realismo, viveza y excelente documentación. En este sentido, El héroe del Caribe contagia el entusiasmo que el propio autor siente por Lezo.

A esos méritos de Pérez-Foncea se añade otro que hay que achacar al propio Blas de Lezo. Si yo les digo que esta novela cuenta cómo un hombre logró que 2.800 soldados venciesen a 27.000 atacantes, entenderán el acierto del escritor a la hora de elegir a un protagonista excepcional.

Sinopsis

El brillante historial del marino guipuzcoano Blas de Lezo, quien les había derrotado en anteriores ocasiones, debió haber prevenido a los ingleses. Pero tanta era su superioridad numérica y tan segura veían su victoria que antes de la batalla acuñaron una medalla conmemorativa de la toma de Cartagena de Indias. Penoso error. Ese puerto era la llave que abriría a la corona británica el dominio de toda América y la expulsión de los españoles. El ataque, llevado a cabo en 1741, se topó sin embargo con una defensa valiente, inteligente y eficaz, que humilló a Inglaterra y prolongó un siglo la potencia naval y territorial de España en el Atlántico.

El héroe del Caribe relata con vigor y detalle esa hazaña, marco histórico en el que Fernando, joven oficial destinado en la plaza y entregado al combate, y Consuelo, a quien su madre quiere casar con otro a quien no ama, conocen la pasión, el dolor y la mentira. Estas páginas, con las que Juan Pérez-Foncea, el celebrado autor de Los Tercios no se rinden, vuelve a evidenciar su maestría en la novela histórica, recogen además el enfrentamiento que tuvo lugar entre el almirante y el envidioso virrey Eslava. Pese a ser la suya la victoria militar más importante en los cuatro siglos de presencia española en América, Blas de Lezo fue menospreciado por la Corte, y sólo muy recientemente comienza a reivindicarse su memoria a nivel popular. Bien documentada y ambientada —el volumen incluye el diario real de Blas de Lezo sobre los hechos—, y narrada con emoción creciente —no en vano la batalla pudo cambiar su signo durante los dos meses que duró y hasta casi su conclusión—, El héroe del Caribe enaltece la figura de un gran héroe olvidado de España.

La clarividencia y el arrojo de Blas de Lezo, manco, tuerto y cojo, con solo seis navíos a su disposición, conseguiría salvar a su país del mayor desembarco conocido hasta entonces, solo superado por el de Normandía, doscientos años después.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.