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Crítica: «Identidad» (James Mangold, 2003)

Perjudicada en Estados Unidos por una campaña de publicidad demasiado tramposa, esta película de James Mangold es plenamente disfrutable si no se le piden peras al olmo. La razón de que en su país de origen se vendiera como una película de terror revolucionaria en el género slasher no queda muy clara, puesto que Identidad es más bien un thriller con tintes surreales más cercanos a los films de Dario Argento o a las series clásicas de televisión tipo Twilight Zone o Alfred Hitchcock Presenta.

Pese a que el guión lleno de trucos pueda irritar al cinéfilo más exigente, no se puede decir lo mismo de la vigorosa realización de la película, a la que Mangold sabe imprimir nervio y tensión para hacer sudar al más templado, ni tampoco se pueden echar pestes sobre un soberbio reparto, que se integra en la historia perfectamente.

El protagonista de la película, por decir algo sobre la película más coral de la historia, es John Cusack, uno de los intérpretes favoritos de quien les escribe y poseedor de un excelente gusto para elegir proyectos atípicos e interesantes.

Ya sólo por verle trabajar, merece pagar la entrada. No podemos olvidar a ese gran actor, en ocasiones gran bufón, llamado Ray Liotta, que juega con la ambigüedad después de años interpretando a gente de moral discutible.

También hay que destacar la presencia de Amanda Peet, una actriz bastante competente que lleva unos cuantos años en ese punto de convertirse en estrella, y que esperamos lo consiga y no quede lastrada por su apreciable físico, como ha sucedido con demasiada frecuencia.

Escribir un comentario sobre Identidad tiene el gran inconveniente de que se trata de una de esas películas “con sorpresa”, y encima esta no ocurre al final sino al principio del tercer acto. No les contaré nada, pero he de destacar que a partir de ese “sorpresón” (que quizá no lo es tanto para el espectador curtido), el guión se convierte en un “no se vayan todavía, aún hay más” que se puede tomar a la tremenda, con lo cual es lícito pensar que es una tomadura de pelo, o se puede disfrutar como una diversión caricaturesca, al estilo de paranoias de Brian De Palma como En el nombre de Caín.

Sea como fuere, Identidad no se trata de una revolución de ningún tipo, sino de un ejercicio de estilo la mar de resultón y divertido, que empieza siendo Diez negritos, continúa como Viernes 13 y luego ya se dispara hacia la galaxia de desmadre, un lugar al que no todos les gusta ir.

Sinopsis

Un conductor de limusina (John Cusack) , se verá atrapado junto a otros nueve personajes en un motel de carretera durante una noche lluviosa. Las carreteras están cortadas y no hay manera de escapar por ninguna parte. Todo se complica cuando un policía (Ray Liotta) llega al hotel con un peligroso preso (Jake Busey). Los personajes comienzan a morir asesinados uno a uno, durante una noche que cada vez se vuelve más extraña.

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Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019) y "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019).