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Crítica: «El Equipo A» (Joe Carnahan, 2010)

Quizá no sea lo más sensato por parte de un cinéfilo confesar que una teleserie como El Equipo A puede dar lugar a una gran película. Pero si lo pensamos dos veces, son muchos los casos en que la pequeña pantalla ha inspirado espectaculares adaptaciones. El realizador Joe Carnahan será, esta vez, quien se ocupe de demostrarlo.

La teleserie, famosa en España como El Equipo A, fue conocida en Hispanoamérica como Los Magníficos o Brigada A. De su trayectoria en la pequeña pantalla hablaremos luego, porque lo que ahora importa es su adaptación al cine de la mano de un inmejorable equipo.

Atentos a una franquicia que ha sido muy rentable para la rama televisiva de Universal, los hermanos Ridley y Tony Scott se han encargado de patrocinar su versión en celuloide, esta vez bajo el amparo de 20th Century Fox. Para que nada –o casi nada– traicione el estilo de la teleserie, se ha involucrado en el proyecto su creador, Stephen J. Cannell, feliz con un revival tan oportuno.

En todo caso, los tiempos cambian, y aquella comedia de acción que popularizó a John «Hannibal» Smith y a sus alegres mercenarios adquiere en 2010 un tono algo menos liviano.

Esa mirada sombría y sofisticada –pensemos en Batman Begins o en Casino Royale– tiene prioridad para el guionista Michael Brandt, muy consciente de que el público actual no simpatizaría con la violencia ingenua y unidireccional del show de Cannel: un divertimento formulario, típico de la era Reagan.

Lo que no cambia es la condición de los protagonistas: veteranos de guerra, acusados por un crimen que no cometieron, evadidos de una prisión militar y luego transformados en soldados de fortuna a las órdenes del coronel John «Hannibal» Smith (Liam Neeson).

Aunque sus talentos y su estado mental difieren mucho, la lealtad reúne en esta aventura cinematográfica al teniente Templeton Peck (Bradley Cooper), a M.A. Baracus (Quinton «Rampage» Jackson) y al piloto H.M. Murdock (Sharlto Copley).

Completan el reparto Jessica Biel como la teniente Carissa Sosa, el polifacético Patrick Wilson como el coronel Lynch y Gerald McRaney, en el papel del general Morrison.

No tiene aquí mucho sentido pararse a analizar por qué tuvo un éxito tan prolongado la teleserie escrita por Frank Lupo y Stephen J. Cannell. El caso es que, a lo largo de cinco temporadas, desde el 23 de enero de 1983 hasta el 30 de diciembre de 1986, la NBC rentabilizó sobradamente los 98 episodios de aquella enseña televisiva.

Con una violencia exagerada y cándida, propia de los dibujos animados, El Equipo A se distribuyó como un entretenimiento familiar, y toda referencia a operaciones reales del Ejército –por no hablar de equivalencias con la Operational Detachments Alpha (ODA)– era simple y pura casualidad.

La biblia que empleó el equipo de guionistas se discutió en los despachos de la NBC, e inicialmente fue definida por Canell como una mezcla entre Doce del patíbulo y Misión imposible.

Después de que las conversaciones con James Coburn no fructificasen, otro veterano del cine y la televisión, George Peppard, se hizo cargo del personaje principal.

Dirk Benedict (recién salido de Galáctica), Dwight Schultz y Mr. T encarnaron a los tres hombres a su mando.

Perseguido por la policía militar a las órdenes del coronel Lynch (William Lucking), el Equipo A tuvo entre sus enemigos más tenaces al coronel Decker (Lance LeGault), el coronel Briggs (Charles Napier) y el general Harlan «Bull» Fullbright (Jack Ging).

En el último tramo de la serie, un antiguo adversario, el general Hunt Stockwell (Robert Vaughn), se convirtió en aliado de este grupo de justicieros, cuyo llamativo vehículo, una furgoneta GMC Vandura, figuró como uno de los iconos pop del momento.

En la película de Joe Carnahan, intervienen brevemente Dwight Schultz y Dirk Benedict, dos cameos que añaden encanto al proyecto.

Por lo demás, llama la atención el largo desarrollo de este remake. No en vano, ya se habló de él a mediados de los noventa. El primer director a quien se asignó el rodaje fue John Singleton, y Ice Cube puede presumir de haber sido el primer actor a quien ofrecieron el papel del forzudo M.A. Baracus.

La revista Variety confirmó el 15 de septiembre de 2009 el reparto definitivo: Neeson, Cooper, Jackson, Sharlto Copley –célebre gracias a Disctrict 9– y Jessica Biel.

Por las mismas fechas, el equipo comenzó a filmar secuencias de exteriores en Vancouver y otras localizaciones de la Columbia Británica. Decir que Vancouver es una meca del cine es quedarse corto: a los beneficios fiscales se suma una infraestructura colosal que atrae sobremanera a la industria estadounidense.

Un último detalle: gracias a los efectos especiales de última generación, El Equipo A cambia otra vez de piel, y se presenta como un thriller de alta tecnología, idóneo para ese público que pide butaca de patio cada vez que se estrena un blockbuster realizado con cierto vigor.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © Dune Entertainment, Scott Free Productions, Stephen J. Cannell Productions, Twentieth Century Fox Film Corporation. Cortesía de Hispano Foxfilm. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Colaborador de "La Lectura", revista cultural de "El Mundo". Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Álbum Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.