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Cine y periodismo. La prensa en la gran pantalla

Reporteros de guerra, editores sin escrúpulos, periodistas que denuncian la corrupción y la mafia jugándose el tipo… El cine ha buscado constantemente la referencia del periodismo como tema de cabecera, y de ese filón han salido vetas muy productivas.

En la primera secuencia de El político (All the King’s Men, 1949), interior día,  el editor del periódico encarga a su subordinado un reportaje sobre Willie Stark, desconocido personaje del que el sabueso Jack Burden se pregunta qué tiene de  especial. “Dicen que es un hombre honrado”, le contestan.

La búsqueda constante del periodista tal y como lo ha reflejado el cine ha ido generalmente en esa línea: buscar la honradez como elemento noticioso, condenar la corrupción y la prevaricación en la política y en la sociedad. Eso, cuando la corrupción no le alcanza a él, en cuyo caso la plataforma del periódico que utiliza para su acción criminal se convierte en visible cuerpo del delito: algo así como el regador regado.

Periodistas ejemplares como Ed Hutchinson, director del rotativo en El cuarto poder (Deadline USA, 1952), o periodistas inmorales como las dos arpías arrepentidas de las caprianas Juan Nadie (Meet John Doe, 1941) y  El secreto de vivir (Mr. Deeds Goes to Town, 1936), entre ellos está el dilema en que se ha movido el cine al retratar el mundo de la prensa, y en ocasiones ambos tipos coinciden en un mismo personaje, como nuestro Burden: primero defensor de la lucha contra la inmundicia, y al final triste asesor silencioso del déspota y dictatorial gobernador.

Salvando el prototipo del magnate periodístico William Randolph Hearst, que Orson Welles recreó adelantándose a su tiempo en Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941),  el  icono de las películas sobre el periodismo se halla como mineral virgen en tres de las cuatro versiones que se han realizado de la obra cumbre de este subgénero: The Front Page (1928), pieza escrita por Ben Hecht y Charles McArthur, firmadas por Lewis Milestone (Un gran reportaje / The Front Page, 1931), Howard Hawks (Luna nueva / His Girl Friday, 1941) y Billy Wilder (Primera plana / The Front Page, 1974).

¿Con cuál de las tres quedarse? Hoy circula en  las redacciones de los medios de comunicación la sentencia de que no es un verdadero periodista quien no tenga en su memoria los diálogos y las situaciones de alguna de estas tres obras maestras.

Frecuentemente Hollywood ha mandado a la guerra a los periodistas, y ha sacado magnífico partido de sus corresponsales.

Hitchcock lo hizo con Enviado  especial (Foreign Correspondent, 1940) y logró desenmascarar al jefe de los espías alemanes, y Mitchell Leisen se aprovechó de un genial (lo contrario haria sido noticia) guión de Wilder y Charles Brackett en Arise, My Love (1940) para transformar en mujer al cronista en la Guerra Civil española.

Pero es el periodista condenable, el repugnante insecto que se vende al dinero y a los negocios sucios, el que resulta  más caro al celuloide. Los guionistas Clifford Oddets y Ernst Lehman crearon en Chantaje en Broadway (Sweet Smell of Success, 1957) un par de tipos con ese perfil: “La integridad es como el sarampión, ni tú ni yo la conocemos”.

Muchos encontrarían a su alrededor alguna cara a la que aplicarle el cuento, como ocurre, en los tiempos de saturación morbosa que se padecen, con la culminación del género que logró el propio Billy Wilder en El gran carnaval (Ace in the Hole, 1951), la más aguda y descorazonadora disección del alma del periodista que se ha realizado a 24 fotogramas por segundo.

Phil Karlson puso por su parte al director de un rotativo fuera del límite de la ley en Trágica información (Scandal Sheet, 1952), pieza muy apreciada por los amantes del film noir clásico.

De todos los espacios en los que el cine puede elegir su escenario, dos muy concretos han sabido seducir a los grandes cineastas: el tren y la redacción de un periódico. Mundos opresivos, cerrados, pero con gran capacidad para hacer íntimas las relaciones humanas.

En la jungla de una redacción, y utilizándola como eje narrativo, situó Sam Fuller una de sus obras más injustamente desconocidas, Park Row (1952), recreación del nacimiento del periodismo el siglo pasado.

Con la avidez del poder sobre un medio de comunicación influyente se mueven los variados y atribulados personajes de Mientras la ciudad duerme (While the City Sleeps, 1956), donde Fritz Lang fundió cine negro y periodístico en la adaptación de Casey Robinson sobre una novela de Charles Einstein en la que el asesino del lápiz de labios era objeto de persecución, no por la policía, sino por los aspirantes a la dirección del periódico.

El reciente cine de periodistas ha pasado página sin grandes títulos, salvo la mítica Todos los hombres del Presidente (All the President’s Men, 1976).

Ni Detrás de la noticia (The Paper, 1994) ni Al filo de la noticia (Broadcast News, 1987) han pasado al olimpo del subgénero, en el que brillan con titulares a toda plana tipos como Dutton Peabody, Macaulay Connor o Walter Burns, los que, teniendo que elegir entre la realidad y la leyenda, imprimen siempre la leyenda.

Previamente publiqué este artículo en el diario El Mundo, en mayo de 2000.

Copyright del artículo © Víctor Arribas. Reservados todos los derechos.

Víctor Arribas

Como estudioso del séptimo arte, Víctor Arribas ha escrito artículos de tema cinematográfico en la revista "Nickelodeon" y en el periódico "El Mundo". Entre otras obras, es autor de los libros "El cine de los hermanos Marx" (2009), "El cine negro" (2011) y "El cine negro 2" (2016), publicados por Notorious Ediciones. En la misma editorial, ha coescrito "El universo de Woody Allen" (2008), "El universo de Clint Eastwood" (2009), "El universo de Orson Welles" (2015), "E-motion Pictures. El cine de José Luis Garci" (2018) y "Adictos a El Crack" (2020). Asimismo, es autor de "Goof! Los mejores gazapos del cine" (2016), editado por Espasa. Dirigió y presentó el programa de cine "Flashback" en Onda Madrid, y formó parte del equipo de colaboradores de los programas "Cine en Blanco y Negro" y "Querer de cine", dirigidos por José Luis Garci en Telemadrid. Desde 1990 hasta 2004, dirigió los espacios locales de Madrid en los Servicios Informativos de Onda Cero. Durante siete temporadas, presentó el informativo "Telenoticias 1", en Telemadrid, cadena en la que también se hizo cargo del programa de debate "Madrid Opina". En 13tv dirigió y presentó "Al Día". Fue subdirector de informativos en ABC Punto Radio. En RTVE, dirigió "La noche en 24 horas" en su Canal 24 horas. Ha sido profesor de Televisión en la Universidad CEU San Pablo (Instituto de Estudios Profesionales). Presenta y dirigir "Telenoticias 1" en Telemadrid.