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Trebitsch-Lincoln, aventurero internacional

En España hay varias hemerotecas digitales magníficas. Por un lado, la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica y la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional, ambas estatales, y por otro, las de periódicos como ABC y La Vanguardia. Ese material, perfectamente escaneado y de acceso público, me ha permitido este experimento: una investigación realizada con el material obtenido de dichas fuentes, sin contaminar la mirada con datos actuales, o posteriores a la fecha en que sucedieron los hechos.

Para ello, he elegido a un pintoresco personaje. Un “aventurero internacional”, por usar la terminología del primer tercio del siglo XX. Se trata de Ignatius Timothy Trebitsch-Lincoln (1879-1943). Al ser una figura secundaria, con un apellido raro para el lector español, no hay mucho material sobre él. He manejado solamente dieciséis recortes de prensa, con enlace al documento correspondiente. Este es el resultado.

Leo la primera noticia sobre él en La Vanguardia (23/06/1915). Lleva la firma de J. Parker Heyes y contiene prácticamente todos los datos que configuran al individuo:

«Según confesión propia, que ha publicado recientemente un periódico americano, Lincoln, después de legislar en su patria adoptiva ‒es húngaro de nacimiento, aunque nacionalizado inglés‒, fue un traidor que servía conscientemente a un país enemigo. Aventurero vulgar, pero hábil sin duda, su carrera es una de las más asombrosas de los anales de la impostura. (…) Después de haberse convertido al cristianismo [era judío], se puso en contacto con una asociación católica de su país. Se marchó al Canadá, donde ocupóse en la propaganda religiosa entre protestantes, y algunos años después se presentaba en Inglaterra, bajo el nombre de Trebitsch, licenciándose vicario en el anglicanismo. Después se hizo oír como maestro en una escuela de York, y finalmente, habiendo adoptado el nombre de Lincoln, se naturalizó inglés y consiguió que los electores de Darlington le enviaran con representante suyo al Parlamento. Ocurría esto en la primera mitad del año 1919. En el Parlamento estuvo sólo hasta terminar el año, desapareciendo entonces de entre los políticos ingleses. Como político, Lincoln demostraba ser un librecambista convencido, partidario del desarme, y era miembro prominente del National Liberal Club. A poco de haber estallado la guerra, consiguió un nombramiento relacionado con la censura, pero habiéndose descubierto su mala conducta, tuvo que presentar la dimisión. Fue entonces, según refiere él mismo, cuando se inició en el espionaje. Asegura que ello fue una venganza por haber sido insultado en su club, y hasta es posible que haya algo de verdad en esta afirmación, si bien parece más probable que toda esa historia del insulto sea simplemente un pretexto para justificar su conducta posterior. Dice Lincoln que, habiéndole disgustado el trato que se daba en Inglaterra a los súbditos de Alemania y Austria, decidió abandonar el país. Pero antes debía aplacar su sed de venganza, y al efecto estudió un plan de campaña, decidiendo apoderarse de importantes secretos militares y navales para venderlos al gobierno del Káiser. (…) Ideó un plan muy ingenioso para descubrir la posición de la flota británica, con lo cual habría podido dar excelentes informes a Alemania; pero las autoridades navales son demasiado celosas de sus deberes para dejarse sorprender fácilmente. Descubierta esta resistencia contra sus planes, Lincoln se fue a Holanda, donde se puso en contacto con el jefe del Servicio Secreto alemán. Pretendía estar enterado de importantísimos secretos y poder informar a los espías en Inglaterra, para que éstos, a su vez, se comunicaran con los exteriores, para montar de este modo un servicio de información que dirigiría él mismo personalmente. Su objeto era obtener un empleo en el Servicio Secreto inglés, y así traicionar á la Gran Bretaña. (…) Tuvo varias entrevistas con el director de la Naval lntelligence, pero al fin comprendió que estaba despertando sospechas, y temiendo ser arrestado determinóse a poner mar de por medio y se marchó a Nueva York, donde acaba de publicar la historia de sus hipocresías».

Imagen superior: Trebitsch vendió su peripecia a una revista, «New York World Magazine», que la publicó bajo el siguiente título: «Revelation of I. T. T. Lincoln, Former Member of Parliament Who Became a Spy». El libro de memorias que reproducía esas aventuras, «Revelations of an International Spy», fue editado por Robert M. McBride en Nueva York en 1916.

En junio de 1915, Julio Camba describe al personaje en ABC (24/06/1915): «Trebitsch era un judío húngaro. Su primera conversión fue del judaísmo al cristianismo: Trebitsch se hizo cristiano y cura. Su segunda conversión fue de la nacionalidad húngara a la inglesa: Trebitsch se hizo inglés y miembro del Parlamento. Últimamente, Trebitsch quiso ser dos cosas: espía de Inglaterra para Alemania y espía de Alemania para Inglaterra. Estas dos cosas, que son, en realidad, perfectamente compatibles, y hasta se completan la una a la otra, produjeron, sin embargo, la ruina de Trebitsch, quien tuvo que escaparse a América. Él mismo nos cuenta sus aus aventuras en un magazine de Nueva York, aventuras que reproducen todos los periódicos ingleses para indignación del público, y, en especial de los lectores de Trebitsch«.

Poco después (19/05/1916), se publica en varios périódicos que Trebistch fue detenido por las autoridades americanas y extraditado a Inglaterra, desembarcó en Liverpool y compareció en el Tribunal de Bow Street acusado de falsificación.

La siguiente noticia aparece en un suelto de agencia (La Correspondencia de España30/03/1920). Trebitsch figura como partícipe en el golpe de Estado de Kapp, entre el 13 y el 17 de marzo de 1920. Respondiendo a las preguntas de un reportero, el aventurero, que había sido colocado en la Oficina de Censura de los golpistas, dice lo siguiente: «El fracaso de nuestra empresa se debe a la incapacidad y cobardía de algunos de los funcionarios que empleamos y a la cobardía de las personas muy importantes que entre bastidores ayudaban al movimiento y aplaudían nuestra valentía y nos incitaban a resistir; pero ninguno de ellos tuvo valor. Su indecisión y cobardía defraudaron al coronel [Max] Bauer, el amigo de [el general Erich Friedrich Wilhelm] Ludendorff, ese hombre espléndido que organizó la revolución».

No aparece más información hasta 1931. Desde La Habana, el Diario de la Marina reseña (05/10/1931) que Tshoa Kung, alias Trebitsch-Lincoln, ahora convertido en monje budista, se dirige a Europa para hacer proselitismo budista.

En la misma noticia se dice que tuvo el cargo de censor húngaro en la Central de Correos de Londres durante la Gran Guerra, y que, acusado de espionaje a favor de Alemania, escapó a Estados Unidos, fue extraditado y cumplió tres años de condena en Gran Bretaña. La nota añade que «el conocido aventurero internacional que fue consagrado en China como monje budista, está camino de Europa, en donde se propone como misionero convertirla al budismo. Primeramente, quiere levantar un templo del budismo chino en un país de Europa que aún no ha elegido, y ese templo será el centro de su actividad misionera. Pero si estallara una guerra en Europa, entonces el antiguo espía regresaría a China para retirarse definitivamente del mundo y acabar sus días en las soledades del claustro. (…) Tras de largo tiempo sin que se supiese nada de él, apareció bajo singulares circunstancias en Ceilán. Un joven soldado llamado John Lincoln fue condenado a muerte en Inglaterra por asesinato. Cuando esta noticia llegó a Colombo, Trebitsch-Lincoln salió de su incógnito, marchando precipitadamente a Europa, para evitar la ejecución del soldado, que no era otro sino su propio hijo. Llegó sin embargo demasiado tarde: John Lincoln había sido ajusticiado días antes en el presidio de Shepton-Malle. Se dice que Trebitsch-Lincoln ha jurado vengarse de los ingleses por la muerte de su hijo. ‘Por medio de las hordas amarillas me vengaré de los países que consideran conveniente tratarme con desprecio’, ha dicho. Pero parece ser que ya ha desistido de tal venganza, que no sería propia de un monje budista, y además por haber traspasado todos sus intereses al campo de la religión».

Gracias a un suelto publicado en La Vanguardia (08/10/1932), nos enteramos de nuevos detalles: «El famoso aventurero conocido con el nombre de Trebitsch-Lincoln, y que hoy se llama Chao Kung, que ha sido sucesivamente pastor protestante en el Canadá, propagandista ateo en Inglaterra, diputado liberal en la Cámara de Comunes, espía durante la guerra mundial y que en 1925 entró en un convento budista de China, ha concedido a bordo del vapor noruego Trianon, que le conduce a Europa, una entrevista a um redactor del Bremen Nachrichten, durante la cual ha declarado: «Busco la tranquilidad y la soledad. Fundaré tal vez en Europa un convento budista, tal vez en Francia o en Alemania. Espero volver más adelante a Oriente, donde me quedaré hasta mi muerte»».

No hay ya más noticias de relieve sobre el personaje. En el número 181 de la revista Mundo (24/10/1943) aparece su necrológica. Se indica que habría muerto en un hospital de Shanghái, después de una intervención quirúrgica. En ese largo artículo descubrimos que trabajó para Benjamin Seebohm Rowntree, cuáquero filántropo y millonario, que fue su valedor en el Reino Unido. Este último detalle explica su condición de diputado y su acceso a los servicios secretos británicos.

Timothy Trebitsch-Lincoln fue una figura tan fascinante y sugerente que no tardaron en recurrir a él los propagandistas del esoterismo. El Diario de la Marina publicó el 21 de enero de 1940 un artículo en esa dirección. Por su parte, dos autores imprescindibles para entender el auge de estos asuntos en los sesenta, Pauwels y Bergier, citaron a Trebitsch en El retorno de los brujos, insinuando su relación con los Lamas Verdes, el reino subterráneo de Agartha y (¡sí!) con los nazis.

Imagen superior: «La emperatriz Alexandra Feodorovna ‒leemos en El retorno de los brujos‒ introduce la cruz gamada en la Corte de Rusia. ¿Sería por influencia de los teósofos? ¿O por la del médium Badmaiev, chocante personaje educado en Lhassa y que en seguida estableció numerosas relaciones con el Tibet? Ahora bien, el Tibet es una de las regiones en que la cruz gamada, dextrógira o levógira, es de uso más corriente. Y aquí viene a cuento una historia muy curiosa. Se dice que la zarina, antes de su ejecución, dibujó en el muro de la casa Ipatiev una cruz gamada, acompañada de una inscripción. Se fotografió esta inscripción, que fue borrada después precipitadamente. Kutiepoff estaba en posesión de esta foto, sacada el 24 de julio [de 1918], en tanto que la fotografía oficial lleva fecha 14 de agosto. Recibió también en depósito el icono que se descubrió sobre el cuerpo de la zarina, en el interior del cual dícese que se encontró otro mensaje, que aludía a la sociedad secreta del Dragón Verde. Según un agente de información, que fue misteriosamente envenenado y que empleaba en sus novelas el seudónimo de Teddy Legrand, Kutiepoff, que desapareció sin dejar rastro, fue raptado y asesinado en el yate de tres mástiles del barón Otto Bautemas, asesinado a su vez más tarde. Teddy Legrand escribe: «El gran barco se llamaba Asgärd. Había sido, pues, bautizado ‒¿por casualidad?‒ con el nombre con que las leyendas irlandesas designan el reino del rey de Thule.» Según Trebitsch-Lincoln (que aseguraba ser en realidad el lama Djordi Den), la sociedad de los «Verdes», emparentada con la sociedad «Thule», tenía su origen en el Tibet. En Berlín, un monje tibetano, apodado «el hombre de los guantes verdes» y que anunció tres veces en la Prensa, con exactitud, el número de diputados hitlerianos enviados al Reichstag, recibía con regularidad a Hitler. Era, al decir de los iniciados, «detentador de las llaves que abren el reino de Agartha». Esto nos lleva de nuevo a Thule. En el momento en que se publica Mein Kampf, aparece también el libro del ruso Ossendovski, Hombres, bestias y dioses, en el cual se pronuncian públicamente y por primera vez los nombres de Shambhala y de Agartha. Estos nombres volverán a sonar en labios de los responsables de la Ahnenerbe [la Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana], en el proceso de Nuremberg».

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Joaquín Sanz Gavín

Contable y licenciado en Derecho.