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Una reivindicación de Schwarzenegger

Quien me conoce sabe de mi debilidad por las películas de mamporros. A veces puedo parecer un tío sensible, amante de los libros y de las bandas sonoras, pero en realidad se trata de una tapadera bajo la cual se agazapa un admirador de Schwarzenegger y de sus películas, cargadas de testosterona y violencia.

Puede que me torciera en la infancia, con aquella pareja de Terence Hill y Bud Spencer que hizo las delicias de nuestras tardes de sesión continua, alimentadas a base de tortazos y «guantás» con la mano abierta.

Luego, tuve una pequeña transición formativa con el ciclo Harry el Sucio (la «expresividad» de Eastwood y Schwarzenegger es muy similar) y algo de Charles Bronson. Con este último, llegué, casi sin darme cuenta, a los violentos años ochenta, una década en la que se produjeron como churros algunas de las películas y sagas mas sangrientas de la historia. Ahí están para atestiguarlo los Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal, Sylvester Stallone, Bruce Willis o el sin par Chuck Norris. Pero por encima de todos ellos, sobresale en músculo e ingenio del inigualable Arnold Schwarzenegger.

El tío Arnold no solo ha realizado películas excelentes ‒Depredador, Mentiras arriesgadas, Terminator 2 o Conan el bárbaro‒ que algún día serán reverenciadas por la critica culta –como ya pasó con Eastwood–, sino que además, nunca se ha tomado demasiado en serio el subgénero de acción que él supo convertir en oro durante casi dos décadas.

El físico y facciones de Arnold evocan inmediatamente la estructura pétrea de Charlton Heston, otro de los tipos duros de la generación anterior a Schwarzenegger y que el cine épico siempre necesita.

Muchas de sus comedias son muy divertidas (Los gemelos golpean dos veces, Junior, Poli de guardería, El último gran héroe…) y con ellas demostró ser un tipo inteligente que sabia reírse de si mismo, haciéndonos ver que una cosa es el cine y otra el mundo real.

Ya en su vejez, y con un declive físico muy evidente, ha sabido encontrar roles mas dramáticos, en los que incluso llega a parecer hasta vulnerable. Pienso, por ejemplo, en Maggie (2015), de Henry Hobson, una extraña película de zombis –sin acción y muy introspectiva– o en Una historia de venganza (Aftermath, 2017), de Elliott Lester, en la que representa a un hombre atormentado por su deseo de venganza por la muerte en accidente de aviación de su mujer e hija.

En ninguna de ellas hay acción, pero el antiguo coloso es capaz de transmitir unos sentimientos complejos, grises y nada amables. No es el Arnold de Comando, por supuesto, pero sigue llenando la pantalla, al menos para quienes también hemos ido envejeciendo con su entretenida filmografía.

Y ahora, tras esta confesión, voy releer a Ruben Darío, a ver si así me redimo.

Copyright del artículo © Fernando Navarro. Reservados todos los derechos.

Fernando Navarro García

Fernando Navarro García

Director general de HAC Business School and University, vicepresidente Ética y Responsabilidad Social de Inspiring Committed Leaders Foundation, secretario general de Innovaética y vicepresidente del Instituto de Estudios Panibéricos. Fernando Navarro es licenciado en Derecho y coordinó un proyecto humanitario en Angola. Como profesor, ha desarrollado su trayectoria docente en varias universidades y escuelas de negocios (UNED, Universidad Rey Juan Carlos, Carlos III, ESIC, Instituto Universitario Ortega y Gasset y la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid). Asimismo, es coautor de "El fenómeno socialista" (ed. crítica y anotada de la obra de Igor Shararevich, Última Línea, 2015), "El delirio nihilista: Un ensayo sobre los totalitarismos, populismos y nacionalismos" (Última Línea, 2018), "Nueve necesarios debates sobre la responsabilidad social" (Comares, 2019), "Inspirando líderes comprometidos: La innovación en valores, una visión para cambiar el mundo" (Última Línea, 2019) y "¡Eureka! Valores. Principios básicos de ética para las organizaciones" (Última Línea, 2020). Entre sus restantes libros, destacan "Estratégicas de marketing ferial" (ESIC, 2001), "Diccionario biográfico de nazismo y III Reich" (Sepha, 2010), "Hitler: Los años desconocidos" (ed. crítica de las memorias de Ernst Hanfstaengl, Última Línea, 2012) y "Responsabilidad social corporativa: Teoría y práctica" (ESIC, 2012).