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«Todo está en tu cabeza», de Suzanne O’Sullivan

Este libro de la neuróloga Suzanne O’Sullivan está impregnado de inteligencia y humanidad. En sus páginas, la autora desgrana con gran soltura literaria una serie de relaciones personales y profesionales: las que se establecen entre ella y una serie de pacientes cuya característica distintiva es la enfermedad psicosomática

Hay algo nítidamente nuevo en la trayectoria de O’Sullivan en el National Hospital of Neurology and Neurosurgery de Londres. De hecho, todas las anécdotas que nos narra en esta obra dan la impresión de abrir cauces en el campo de la salud. Por otro lado, está claro que la doctora también atraviesa un campo de minas, dado que las dolencias físicas de raíz psiquiátrica aún generan enormes controversias, tanto entre los especialistas como entre los pacientes.

Los síntomas de quienes protagonizan esta obra son dramáticos: convulsiones o desmayos similares a los que produce la epilepsia, ceguera, dolores insoportables e incluso parálisis… Todos ellos, por sí solos, pueden confundir el diagnóstico y generar falsas expectativas de tratamiento. De ahí que sea tan dramático ese momento en que O’Sullivan recomienda a cada enfermo que acuda a la consulta del psiquiatra.

De algún modo, consideramos más digno de ayuda o compasión a quien se queja por una dolencia orgánica que a quien ha somatizado algún problema emocional. Es como si el sufrimiento tuviera poca razón de ser cuando el problema pasa por el tamiz de la psique. Y sin embargo, las enfermedades psicosomáticas pueden causar padecimientos abrumadores, como demuestran los casos expuestos por esta neuróloga.

Para O’Sullivan ningún diagnóstico es trivial ni debe ser juzgado con ligereza. Cuando el enfermo es sincero, hay que ir al fondo de los mecanismo mentales, de los traumas y de los espejismos que han puesto en marcha ese proceso destructivo en su cuerpo. Y lo que es más importante, hay que activar el mecanismo curativo sin que la culpabilidad distorsione en modo alguno su solución.

Como sucede en los libros de Oliver Sacks ‒con los que éste guarda cierto parentesco‒, el contexto biográfico y social de cada caso queda aquí expuesto con enorme vigor narrativo. Sin embargo, más allá de sus cualidades descriptivas, la obra de Suzanne O’Sullivan es importante por el rigor y la compasión que revela en esta memoria hospitalaria.

En ocasiones, comentamos con frivolidad el modo en que nuestras somatizaciones sobrecargan al sistema sanitario, que ha de lidiar en sus consultas con numerosos pacientes que se apropian de un determinado síntoma por error, y que tras pruebas o tratamientos fallidos, descubren que no son enfermos genuinos sino víctimas de una aprensión.

Por desgracia, como señala esta obra, también hay formas graves de somatización que no se tratan como es debido: quien sufre dolores generalizados nunca acude en primer término al psiquiatra, y el especialista a cargo del caso raramente ha estudiado la enfermedad psicosomática como una asignatura específica. De ahí que O’Sullivan insista en la necesidad de analizar y tratar estas dolencias de forma sistemática y transversal, de forma que llegue a existir un protocolo específico para abordarlas desde su primera fase, cuando el proceso de obsesión y ansiedad que las origina es más susceptible de tratamiento.

Escrito con pasión y amenidad, Todo está en tu cabeza nos brinda una última lección, sobre todo en esta época en la que los hipocondríacos vuelcan sus desvelos en internet: no es saludable prestar excesiva atención a las señales del cuerpo. En realidad, muchas veces se trata de síntomas sin ninguna explicación médica, cuya razón de ser no es física sino emocional. El poder de la mente sobre el cuerpo, como bien demuestra O’Sullivan, es ilimitado y más de una vez nos juega malas pasadas.

Sinopsis

Casi todos aceptamos sin problema que el corazón palpite con fuerza cuando vemos a la persona que amamos secretamente, o la sudoración que brota en nuestra frente ante el nerviosismo que nos provoca tener que hablar en público. Pero lo que no somos capaces de  imaginar es cuán dramática y exagerada puede llegar a ser la reacción de nuestro cuerpo ante según qué emociones. Un tercio de la gente que acude a su doctor de cabecera presenta síntomas sin ninguna explicación médica, si bien la gran mayoría de ellos se sospecha que tiene causas emocionales. No obstante, «todo está en tu cabeza» es lo último que queremos escuchar cuando acudimos al consultorio.  «Nadie me entiende» suele ser entonces la queja más habitual.

En este curioso y extraordinario libro, la neuróloga Suzanne O’Sullivan nos conduce a través del fascinante mundo de las enfermedades psicosomáticas: por el camino nos cruzaremos con pacientes como Pauline, enferma a lo largo de toda su vida adulta; Camilla, una abogada de éxito que padece ataques en apariencia inexplicables; Yvonne, que quedó ciega con un spray de limpieza; o Rachel, una bailarina con una prometedora carrera anclada ahora en el purgatorio del síndrome de fatiga crónica. Sumergiéndonos en estos casos, tendremos una visión más completa de la condición humana, de los secretos que somos capaces de guardarnos a nosotros mismos, y una excelente ayuda para «entender» estas patologías que producen un gran sufrimiento.

Suzanne O’Sullivan da cuenta de sus experiencias a lo largo de más de dos décadas como especialista en Neurología, primero en el Royal London Hospital y en la actualidad en el National Hospital for Neurology and  Neurosurgery. A lo largo de estos años ha desarrollado una amplia actividad en el tratamiento de pacientes con enfermedades psicosomáticas, así como con aquellos que sufren dolencias como la epilepsia.

Es una de las mayores expertas en el tratamiento de pacientes con enfermedades psicosomáticas.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.