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«Sueños de una escritora en Nueva York» (Philippe Falardeau, 2020): Letrados sin letra

Gracias a la campaña de vacunación, los aficionados al cine hemos podido volver a las escasas salas que perduran en este mundo de televisión e internet. Desafiamos la tórrida siesta de junio y nos refugiamos en unos locales donde la refrigeración nos hace tiritar de repente. En un ámbito de 24 filas, por ejemplo, no llegamos a la docena y la reunión tiene algo de cabildeo secreto. Acaso somos los miembros de una secta en extinción o tal vez quien celebra sus exequias sea el propio arte cinematográfico.

Reseño como ejemplo el filme de Philipe Falardeau Sueños de una escritora en Nueva York (My Salinger Year), una historia que pasa mayormente en la oficina de una agente literaria en apariencia muy importante. Lo curioso del asunto es que nadie habla de literatura y la agencia, entonces, podría serlo de viajes, inmobiliaria o de cambio de divisas. El libretista, escasamente hábil, se pierde contándonos, difuso y confuso, amores y amoríos de una chica californiana que emigra (¿escapa?) a Nueva York y parece afecta a redactar poemas. Su mayor expectativa es conocer a Jerry Salinger, el célebre escritor, cliente de la agencia. No lo conseguirá. Salinger es misántropo y sordo. Apenas se puede hablar con él por teléfono, expedir banalidades, de la mitad de las cuales el maestro no se entera.

Todo lo anterior va facturado en un lenguaje que nada tiene que ver con el cine, colonizado por la televisión: planos medios de personajes que hablan y hablan y hablan a la cámara, interiores sin hondura, forillos claustrofóbicos y una fotografía en colores que son tremendamente fieles a la realidad, es decir que ignoran la sugestión fantasmática propia del cine, la del blanco y negro, contraluces, sombras y penumbras, exploración de rostros y composiciones del conjunto. Era, ay de mí, el cine de las grandes salas de cine y no estas facturas televisivas para ver en casa mientras suena el teléfono, calentamos el café o hacemos pis.

Las actrices protagónicas, Margaret Qualley y Sigourney Weaver, miran a la cámara como esperando instrucciones del director. Weaver exhibe una bellísima variedad de atuendos. La chica que la acompaña se contenta con Simagos. Saben estar. Menos mal. Hubo una época en que el technicolor era excepcional y también nos llevaba al otro mundo: películas históricas o de tema fantástico, países exóticos para un mirón occidental, atavíos que merecían ser vistos en su cromatismo real. Hubo una época en que íbamos al cine al encuentro de ese suplemento imaginario de nuestra vida cotidiana llamado séptimo arte. Hubo una época en que existía el cine.

Sinopsis

Nueva York, años 90. Joanna es una joven que aspira a ser una gran escritora que consigue trabajo en una agencia literaria como ayudante de Margaret, la agente literaria de J.D. Salinger. Entre otras tareas, Joanna debe responder las numerosas cartas que envían los fans de todo el mundo al autor de El guardián entre el centeno. Apartándose del protocolo, Joanna empieza a personalizar las respuestas. Mientras usa la voz de un gran escritor comenzará a descubrir la suya.

Película del director Philippe Falardeu (Profesor Lazhar) protagonizada por Sigourney Weaver y la actriz, modelo y bailarina Margaret Qualley. Adaptación de la exitosa novela autobiográfica Mi año con Salinger, de Joanna Rakoff.

Copyright de imágenes y sinopsis © Parallel Films, Next Wednesday Films, Telefilm Canada, Screen Ireland. Cortesía de A Contracorriente Films. Reservados todos los derechos.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista. Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de "La Opinión" y "La Razón" (Buenos Aires), "Cuadernos Noventa" (Barcelona) y "Vuelta" (México, bajo la dirección de Octavio Paz). Dirigió la revista "Cuadernos Hispanoamericanos" entre 1996 y 2007, y entre otros muchos libros, es autor de "La ciudad del tango; tango histórico y sociedad" (1969), "Genio y figura de Victoria Ocampo" (1986), "Por el camino de Proust" (1988), "Puesto fronterizo" (2003), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)
En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por "Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina". (Fotografía publicada por cortesía de "Scherzo")