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Sofía Casanova, primera corresponsal de guerra

Sofía Guadalupe Pérez Casanova nació probablemente en la calle Espoz y Mina de La Coruña el 30 de septiembre de 1861, si bien su infancia estuvo vinculada a la casona familiar situada en la aldea de Almeiras.

Su padre, harto de los reproches y los continuos desprecios que tenía que soportar de sus suegros por su condición humilde, les abandonó cuando Sofía era muy pequeña, pero la familia consiguió salir adelante gracias a la ayuda de sus abuelos maternos. Hacia 1874 se trasladan a Madrid. Sofía, cuyos poemas ya habían sido publicados en El Faro de Vigo, es introducida en los círculos literarios que tienen lugar en el Palacio Real de la mano de Ramón de Campoamor (Alfonso XII sufragará personalmente la publicación de su primer libro de poemas).

Ingresa en la Real Academia Gallega y funda el Comité Femenino de Higiene Popular para ayudar e instruir a las madres con menos recursos, mientras en Madrid se codea con Jacinto Benavente, Concha Espina, Fernández Shaw, Ramón y Cajal o Emilia Pardo Bazán. Y con Benito Pérez Galdós, director del Teatro Español, a quien consigue convencer para que estrene en 1913 su obra La madeja.

En 1887 se casa con Wincenty Lutosławski, un intelectual y diplomático polaco con quien se traslada a Drozdowo, en el norte de Polonia. Allí escribirá una interesantísima novela, El Doctor Wolski, además de artículos de opinión y otros relatos sobre la vida en Polonia (que dividida desde 1772 en tres grandes repartos entre Austria, Rusia y Prusia, no existía entonces como entidad política), que vieron la luz en España gracias a que fueron publicados en Revista Contemporánea, Galicia Moderna y España Artística. Con Lutosławski recorrerá Europa, lo que unido a su enorme interés por las lenguas, le permitirá aprender francés, polaco, inglés, portugués, ruso e  italiano, trabajando de hecho como traductora en muchas ocasiones.

Separada de su marido, viaja constantemente a Polonia a visitar a sus hijas, y es allí, en Drozdowo, entonces parte del Imperio Ruso, donde le sorprende el estallido de la Primera Guerra Mundial. Tiene lugar la batalla de los Lagos Masuarianos, la ofensiva prusiana sobre el ejército ruso, y Casanova, dama de la Cruz Roja, se vuelca en el cuidado de los heridos en el frente sin importarle la nacionalidad de estos (a pesar de la prohibición de atender a los soldados alemanes), siendo de hecho condecorada por ello por el zar Nicolás II con la Medalla de Santa Ana.

Algunas de las cartas que envía a su familia en España, en las que narra las atrocidades de aquella carnicería, son publicadas en El Independiente y en El Liberal hasta que Torcuato Luca de Tena le propone que sea corresponsal de guerra para ABC, oferta que Casanova acepta.

Cuando los alemanes entran en Varsovia la familia huye a San Petersburgo. Allí, el 25 de octubre de 1917, Casanova escuchará el cañonazo lanzado desdel buque “Aurora” que será la señal para la toma del Palacio de Invierno, sede del gobierno de Kerenski.

Al principio, Casanova, monárquica, católica y conservadora, pero muy sensible a las desigualdades sociales, simpatiza con los bolcheviques (“una revolución que nos dio la ilusión de reivindicaciones humanitarias”), pero los desmanes cometidos por estos, el fusilamiento de dos de sus cuñados acusados de contrarrevolucionarios y el asesinato de la familia imperial en Ekaterimburgo, le harán comprender muy pronto las terribles consecuencias que acompaña al comunismo.

Continúa enviando sus crónicas a España a pesar de la censura, incluida una entrevista al entonces ministro de negocios extranjeros, el camarada Trosky; pero sabe que si sigue allí, antes o después será fusilada y decide regresar a Varsovia (Polonia logra su independencia en 1918), donde su familia vivirá muchas penurias.

Casanova continuará escribiendo a pesar de que el golpe en los ojos de un manifestante en San Petersburgo le había ocasionado importantes problemas de visión. El 1 de septiembre de 1939 la Wehrmacht invade Polonia, pero Luca de Tena no quiere publicar los artículos de Casanova para no molestar a los aliados alemanes. Oficialmente nacionalizada polaca por su matrimonio con Lutosławski, el Gobierno español le concede a ella y a su familia salvoconductos a través del embajador español en Berlín para al menos, ponerles bajo la protección de la Embajada española. En Varsovia colaborará con su amigo, el diplomático Casimiro Florencio Granzow de la Cerda, que salvó a cientos de judíos polacos.

Regresó a España en 1919 donde publicó De la Revolución Rusa (publicada en cuatro entregas por ABC) y La Revolución Bolchevique.

Sofía Casanova pudo haber retornado a España, pero hubiera tenido que abandonar a sus hijas y a sus nietos, por lo que decidió quedarse en Polonia, aunque visitó Galicia por última vez en 1938. Murió en Poznan, en casa de su nieta con quien vivía, el 16 de enero de 1958, a los noventa y seis años. Sus restos reposan en el cementerio de Poznan junto a los de su fiel servidora Josefa López.

Escribió más de mil artículos, poesía, teatro, ensayo y novela siendo candidata al Premio Nobel de Literatura.

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María Ortigosa

María Ortigosa

Historiadora y profesora de español como lengua extranjera.