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Rudolf Hess, el edecán de Hitler

El 17 de agosto de 1987 moría Rudolf Hess en la prisión alemana de Spandau. Era su único prisionero desde que los otros nazis que también sufrieron condena junto a el, fueron abandonando esa cárcel.

Hess fue de las personas mas próximas a Hitler: uno de los viejos camaradas, y sin duda, uno de los miembros de su círculo más próximo durante el período de «lucha» para tomar el poder. A partir de 1933, con Hitler ya de canciller, perdió influencia fáctica, pero ganó fuerza simbólica, convirtiéndose en una especie de vice Führer. Fue el eterno segundo de abordo y la voz sumisa de su amo. Era Hess quien abría las ceremonias oficiales del Partido y se ocupaba de los actos solemnes de la liturgia nazi. Un edecán fiel y un secretario silencioso.

No debió de ser muy estúpido (aunque sus rasgos puedan inducir a pensar lo contrario), dado que fue alumno del profesor Karl Haushofer (padre de la geopolítica moderna) y buen amigo de su hijo Albrecht, más tarde miembro del complot para asesinar a Hitler el 20 de julio de 1944.

Es muy probable que grandes partes de Mi lucha –la biblia nazi– fuesen escritas por o bajo la influencia de Hess, muy especialmente la tesis del «espacio vital» o expansión imperialista alemana hacia el Este.

Su misterioso vuelo a Inglaterra –era un excelente piloto– para negociar la paz sigue siendo incomprensible. Resulta difícil de entender aquel vuelo en mayo de 1941, cuando Alemania había literalmente ganado la guerra en Europa continental (aún no se había invadido Rusia, ni abierto el temido «segundo frente»).

La versión oficial alemana fue que Hess había enloquecido y que había tomado esa iniciativa sin conocimiento de Hitler. Personalmente, dudo de tal traición en una personalidad como la de Hess, tan fiel a su idolatrado amo. El polémico historiador Martin Allen sostiene en El enigma Hess (2004) que aquel vuelo contaba con la autorización expresa de Hitler, y que solo tras su fracaso (la negativa de Churchill a negociar la paz y su persistencia en seguir combatiendo al nazismo) se decidió en la Cancillería del Reich hacer pasar a Hess por loco.

La tesis de Allen es que los servicios secretos británicos engañaron astutamente a Hitler, haciéndole creer que había una facción importante del gabinete de gobierno inglés opuesta a Churchill y dispuesta a negociar la paz con Alemania. No era cierto, pero Hitler se tragó el anzuelo, enviando a su hombre de confianza para pactar con los ingleses poco antes de la proyectada invasión de la URSS, verdadero objetivo geopolítico de Hitler.

La hipótesis de Allen, que en su día me resultó convincente (y por eso la mencioné en mi Diccionario biográfico de nazismo y III Reich), hoy debe ponerse en cuarentena. ¿La razón? Se descubrió que este historiador había introducido documentos falsos en varios archivos históricos de Reino Unido, a fin de sustentar las teorías que defiende en libros como Himmler’s Secret War: The Covert Peace Negotiations of Heinrich Himmler (2005) y Hidden Agenda: How the Duke of Windsor Betrayed the Allies (2002).

Lo cierto es que Hess fue encarcelado en 1940 y ya nunca mas salió de prisión. Al terminar, la guerra fue juzgado en Nuremberg como criminal de guerra y condenado en 1946 a cadena perpetua. Su cabeza ya no funcionaba bien. Creo que, comparativamente, su condena parece demasiado dura, teniendo en cuenta las penas que cayeron a otros destacados nazis como Albert Speer (25 años) y la no implicación directa de Hess en la «solución final» (el genocidio judío se decide cuando Hess ya esta prisionero), en la invasión de la URSS o en la acumulación de crímenes nazis que crecerían exponencialmente a partir de junio de 1941.

Cuando el penúltimo prisionero de Spandau, Speer, salió de prisión en 1966, Hess quedó como único recluso durante los veinte años que aun le quedaban de vida. Su extraña muerte en 1987 no permite asegurar si se suicidó por ahorcamiento o fue asesinado por asfixia.

En todo caso, Hess fue un nazi malnacido, cuyo sufrimiento a partir de 1940 no le exime de su responsabilidad en el nacimiento del III Reich.

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Fernando Navarro García

Fernando Navarro García

Director general de HAC Business School and University, vicepresidente Ética y Responsabilidad Social de Inspiring Committed Leaders Foundation, secretario general de Innovaética y vicepresidente del Instituto de Estudios Panibéricos. Fernando Navarro es licenciado en Derecho y coordinó un proyecto humanitario en Angola. Como profesor, ha desarrollado su trayectoria docente en varias universidades y escuelas de negocios (UNED, Universidad Rey Juan Carlos, Carlos III, ESIC, Instituto Universitario Ortega y Gasset y la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid). Asimismo, es coautor de "El fenómeno socialista" (ed. crítica y anotada de la obra de Igor Shararevich, Última Línea, 2015), "El delirio nihilista: Un ensayo sobre los totalitarismos, populismos y nacionalismos" (Última Línea, 2018), "Nueve necesarios debates sobre la responsabilidad social" (Comares, 2019), "Inspirando líderes comprometidos: La innovación en valores, una visión para cambiar el mundo" (Última Línea, 2019) y "¡Eureka! Valores. Principios básicos de ética para las organizaciones" (Última Línea, 2020). Entre sus restantes libros, destacan "Estratégicas de marketing ferial" (ESIC, 2001), "Diccionario biográfico de nazismo y III Reich" (Sepha, 2010), "Hitler: Los años desconocidos" (ed. crítica de las memorias de Ernst Hanfstaengl, Última Línea, 2012) y "Responsabilidad social corporativa: Teoría y práctica" (ESIC, 2012).