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¿Quién derrotó realmente al nazismo?

No entiendo la polémica acerca de los verdaderos artífices de la derrota del nazismo ¿Fueron los soviéticos? ¿O bien los ingleses y los americanos? Resumo muy brevemente cómo veo la cosa:

El primer gran artífice de esa derrota es Churchill, o dicho de otro modo, Inglaterra. Sin la obcecada resistencia británica a firmar una paz «honrosa» con Alemania, el destino de la Guerra habría sido posiblemente muy distinto. Inglaterra luchó sola contra la apisonadora nazi desde septiembre de 1939 a junio de 1941, cuando Hitler invade la URSS (con quién tenía un pacto que, entre otras, cosas facilitó la invasión y reparto de Polonia por ambas tiranías).

Sin el repliegue de Dunkerque, sin la Batalla de Inglaterra, sin la RAF, sin el «Never surrender!», sin el coraje de todo un pueblo unido como una piña para defender su patria e Imperio, Hitler se habría impuesto.

Hay que ver las cosas no desde el futuro (hoy), sino con las gafas de 1940: Francia había caído en un mes, Alemania había ganado de facto la guerra en Europa, Inglaterra estaba sola y los Estados Unidos ni de casualidad iban a entrar en el conflicto.

Lo racional en aquel momento habría sido negociar la paz con el hitlerismo. En esa línea estaban Lord Halifax y hasta Eduardo VII, el rey abdicado (por filonazi y no por casarse con una separada). Pero Churchill se negó. Por eso es uno de mis héroes.

El segundo gran artífice son los Estados Unidos. Aunque su entrada en la guerra fue a regañadientes y algo tardía (tras Pearl Harbor), su apoyo económico, alimentario y logístico a Inglaterra y especialmente a la URSS durante todo el conflicto fue fundamental para sostener la lucha de ambos países. Por otra parte, fue Estados Unidos quien sostuvo el peso de la guerra del Pacífico y neutralizó el probable ataque japonés a la retaguardia de la URSS, en el caso de haber tenido las manos libres. Y luego, por supuesto, está Normandía y la reconquista de Europa.

El tercer gran artífice fue la URSS. No sé quién puede negar algo tan obvio. De facto, no conozco a nadie que lo niegue. De ahí lo absurdo de la polémica. Sin la avalancha soviética y sus 20 millones de muertos (carne de cañón del tirano Stalin), sin Stalingrado o la Operación Bagration, el nazismo no habría sido derrotado en cinco años. Probablemente no habría sido derrotado nunca, aunque esto es ya ficción histórica.

Cosa distinta es que la victoria comunista sobre el nazismo signifique la legitimación del totalitarismo comunista y muy especialmente de Stalin. Sin el «telon de acero», Stalin habría sido el nuevo tirano de Europa. De hecho, fue el nuevo tirano de una tercera parte de Europa (los países del Este que hoy son, obviamente, abiertamente anti comunistas), de la URSS y de todos aquellos países en los que se inoculó el virus mortal del comunismo.

Y tampoco podemos olvidar que el nazismo y el comunismo fueron aliados «de facto» desde la firma del Pacto Nazi-Soviético (RibbentroppMolotov), esto es, desde agosto de 1939 a junio de 1941. O sea, nazis y comunistas fueron aliados tácticos durante los dos primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Años cruciales en los que Inglaterra luchó sola.

Durante ese periodo (mas de un tercio de la duración total del conflicto), Stalin se entretenía masacrando a la inteligencia polaca en Katyn y enviando al gulag a los comunistas polacos y alemanes apresados en la Polonia ocupada por los soviéticos.

Eso creo que debe incluirse también en el balance soviético durante la Segunda Guerra Mundial.

El pacto RibbentropMolotov es un hecho histórico tan incontrovertible y vergonzoso que la UE decidió recordar a las víctimas de los totalitarismos (en plural) justamente el día en que se firmó aquel infame pacto entre criminales nazis y comunistas.

El reparto de Polonia, Katyn o la invasión de Finlandia son una prueba del evidente entendimiento de las dos peores tiranías del siglo XX.

Esto mismo lo expliqué hace un tiempo en una entrevista televisiva para la emisora de Putin, Rusia Today, una entrevista que, naturalmente, no fue jamás emitida pues la Rusia de Putin es una imitación suave de la tiranía soviética cuando se trata de amordazar la libertad de expresión.

Pero quienes vivimos y amamos la libertad ¡no nos rendiremos, jamás!

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Fernando Navarro García

Fernando Navarro García

Director general de HAC Business School and University, vicepresidente Ética y Responsabilidad Social de Inspiring Committed Leaders Foundation, secretario general de Innovaética y vicepresidente del Instituto de Estudios Panibéricos. Fernando Navarro es licenciado en Derecho y coordinó un proyecto humanitario en Angola. Como profesor, ha desarrollado su trayectoria docente en varias universidades y escuelas de negocios (UNED, Universidad Rey Juan Carlos, Carlos III, ESIC, Instituto Universitario Ortega y Gasset y la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid). Asimismo, es coautor de "El fenómeno socialista" (ed. crítica y anotada de la obra de Igor Shararevich, Última Línea, 2015), "El delirio nihilista: Un ensayo sobre los totalitarismos, populismos y nacionalismos" (Última Línea, 2018), "Nueve necesarios debates sobre la responsabilidad social" (Comares, 2019), "Inspirando líderes comprometidos: La innovación en valores, una visión para cambiar el mundo" (Última Línea, 2019) y "¡Eureka! Valores. Principios básicos de ética para las organizaciones" (Última Línea, 2020). Entre sus restantes libros, destacan "Estratégicas de marketing ferial" (ESIC, 2001), "Diccionario biográfico de nazismo y III Reich" (Sepha, 2010), "Hitler: Los años desconocidos" (ed. crítica de las memorias de Ernst Hanfstaengl, Última Línea, 2012) y "Responsabilidad social corporativa: Teoría y práctica" (ESIC, 2012).