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Pinacoteca canora (XV): Eva Zaïcik

Les Victoires de la Musique es un galardón que desde 1985 se encarga anualmente de premiar en Francia (su título es inequívoco) a artistas que se hayan destacado en esta disciplina. Creado con carácter exclusivamente popular, una década después amplió sus motivaciones extendiendo los reconocimientos a intérpretes (o realizaciones) también de la música llamada clásica. En 2018 destacaron como artista revelación a la mezzosoprano Eva Zaïcik.

Zaïcik, formada en el Conservatorio de París, ya había para entonces pisado tablas en diversas ciudades francesas, incluida su capital, con obras de Monteverdi, Purcell, Lully y Mozart, sumando una enriquecedora experiencia con William Christie y su Jardin des Voix. Por otro lado pasó, algo muy común en su profesión, por presentarse y ser premiada en algún que otro concurso de canto, entre ellos el Queen Elizabeth de Bélgica. Se la definió a menudo como de voz suntuosa y estilo noble y elegante. Con evidentes razones.

El mismo año en que la mezzo francesa recibió el premio citado acudió a un estudio para grabar un recital con páginas de compositores del Barroco francés: Montéclair, Clérambault, Courbois y Lefebvre de cuya obra Les regrets tomó su trabajo el título: Venez chère ombre.

Con el mismo equipo, Le Consort y su director Justin Taylor (en 2017 asimismo premiado en el festival de música antigua del Val del Loire), en junio de 2020, en la iglesia de Saint-Esprit de París y bajo la dirección de Ken Yoshida grabó un nuevo recital discográfico. Con un programa monográfico y de muy interesante contenido, centrado en la Academia Real Inglesa, compañía que en 1719 reunió en Londres estrenos operísticos de tres compositores: Haendel, Attilio Ariosti y Giovanni Bononcini. Zaïcik, pues, canta arias pertenecientes a algunas de las óperas que esos tres compositores estrenaron en ese periodo de la compañía.

Sobre todo de Haendel que en tal periodo compuso joyas como Admeto, Giulio Cesare y Rodelinda. De Ariosti incluye solo dos arias de Caio Marzio y de Bononcini una de Crispo, músicos que en ese tiempo y respectivamente habían estrenado seis y ocho obras más. Entre ellas, el segundo, la partitura por la que más es recordado: Griselda, cuya aria de Ernesto, Per la gloria d’adorarti (gracias a figurar en las colecciones de arias antiguas reunidas por el musicólogo Parisotti) ha figurado en atriles de cantantes como Gigli, Gedda, Pavarotti, Sutherland y un nutrido etcétera.

La Academia no superó la muerte del rey Jorge I en 1728, que fue su principal apoyo financiero, y se vio obligada a la disolución.

Con el Rompo i lacci del Flavio haendeliano, que es el aria más frecuentada de esta obra, inicia su programa Zaïcik. Momento de bravura escrito a favor del famoso castrado que estrenó a Guido: el Senesimo. Zaïcik se desenvuelve eficaz en las coloraturas (sobre todo en la palabra lacci, el eje de la situación dramática) al mismo tiempo que en la sección central saca bastante partido a un canto completamente distinto y de mayor contenido sentimental. Expone así claramente su armadura instrumental.

De Admeto que dicho sea de paso es la partitura más extensa escrita por Haendel, la mezzo eligió el aria de Alceste (personaje compuesto para Faustina Bordoni) Gelosia, speiatata Aletto que necesita una vocalidad no muy distinta de la de la anterior página y equivalente talante interpretativo. La voz de Zaïcik recorre fluida a lo largo de todas las notas centrales, graves y agudas de esta enérgica declaración de la sufrida esposa de Admeto al mismo tiempo que su belleza tímbrica reaparece en toda su hermosa exposición.

Siguiendo con Haendel, ejemplos de Siroe (también escrito para Senesimo), Elmira de Floridante (para Anastasia Robinson, soprano inglesa capaz de medirse con sus colegas italianas de entonces), Sesto de Giulio Cesare (Margherita Durastanti), Matilda de Ottone (la Robinson de nuevo) y la bellísima y muy expresiva siciliana en si menor Stille amare de Tolomeo, asimismo una parte concebida para Senesimo. Zaïcik transmite implacable en exacto contenido de este magnífico momento en el que el compositor describe en la orquesta: los efectos producidos por el veneno ingerido por el atormentado personaje. Lectura equiparable a las mejores hasta entonces escuchadas (y grabadas), incluidas las de los contratenores (que parecen habérsela apropiado) Jaroussky, Costanzo, Mehta o el pobre Daniels que debe seguir aún encarcelado llorando en la realidad lo que antes cantó en el aria.

Además de este mágico momento del egipcio hermano de Cleopatra, la cantante deja para el final los dos cortes más representativos de su excelente relación con el mundo haendeliano.

Ombra cara de Radamisto está planteada más como el lamento desgarrado del esposo por la desaparición de su cónyuge Zenobia en las aguas del río Araxes que por el deseo de venganza por haberse llegado a esa situación. La voz oscurecida, encajada perfectamente en el grave sonido del acompañamiento orquestal, traduce su estado anímico, colocando resultados no inferiores a las las lecturas hasta ahora modélicas de Janet Baker (con el Dame previo concedido por Isabel II) y Joyce DiDonato.

En contraste con este penetrante lamento, Agitato da fiera tempesta de Riccardo Primo es una jugosa manifestación del canto virtuosístico que fue una de las mejores armas de Senesimo para quien fuera pensado. Con una nueva demostración de posibilidades para este canto florido, Zaïcik cierra brillantemente un hermoso disco.

Antes listó las arias de Ariosti y Bononcini que pertenecen, respectivamente, a Caio Marzio Coriolano, estrenada contemporáneamente al Admeto, de Haendel y Crispo, dada a conocer en 1722 en Londres. Aunque se tratara de una revisión del estreno romano de años atrás (ese año Haendel compondría Ottone que se escucharía a principios de 1723).

En Sacri numi de Vetturia en el Caio de Ariosti Zaïcik explota el lado más patético de una madre mientras que luego, en E pur il gran piacere, un sentimiento completamente opuesto: dos aspectos antagónicos de una misma moneda para los que la cantante recurre a cambios en el colorido vocal.

En el aria muy breve de Amulio en el Crispo bononciniano, Strazio, scempio, furia e morte, le permite a Zaïcik renovar su disposición ante para el canto de coloratura.

El disco, en general, está logrado pese a su juventud y por ello a su actividad incipiente. La intérprete a menudo se deja llevar más por el lucimiento vocal y su belleza tímbrica que por la expresión, dando cuenta con ello de unos medios generosos, bien centrados en su cuerda, capaces de sobrellevar sin demasiados evidentes problemas las distintas vocalidades de unos papeles concebidos en origen para cantantes de diversos recursos.

Pese a que los intereses profesionales de Zaïcik no se centran únicamente en el Barroco (ha cantado también repertorio clásico y romántico en de momento una corta carrera), es de esperar que la cantante francesa (otra más para el nutrido batallón de mezzos galas actuales) nos regale tras este ejemplo mayormente haendeliano un disco en torno a la obra de Vivaldi. Es lícito y lógico desearlo. Y con Le Consort cuya sonoridad y modales se acoplan tan bien a los de la solista (y/o viceversa). A esperar…

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Fernando Fraga

Es uno de los estudiosos de la ópera más destacados de nuestro país. Desde 1980 se dedica al mundo de la música como crítico y conferenciante.
Tres años después comenzó a colaborar en Radio Clásica de Radio Nacional de España. Sus críticas y artículos aparecen habitualmente en la revista "Scherzo".
Asimismo, es colaborador de otras publicaciones culturales, como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Crítica de Arte", "Ópera Actual", "Ritmo" y "Revista de Occidente". Junto a Blas Matamoro, ha escrito los libros "Vivir la ópera" (1994), "La ópera" (1995), "Morir para la ópera" (1996) y "Plácido Domingo: historia de una voz" (1996). Es autor de las monografías "Rossini" (1998), "Verdi" (2000), "Simplemente divas" (2014) y "Maria Callas. El adiós a la diva" (2017). En colaboración con Enrique Pérez Adrián escribió "Los mejores discos de ópera" (2001) y "Verdi y Wagner. Sus mejores grabaciones en DVD y CD" (2013).