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Martin Heidegger y la poesía

Para Heidegger el pensar filosófico expresa una pregunta que sale de una experiencia vital, y de la cual no se tiene respuesta. Nos dice que la forma más intensa de relacionarse con el mundo es mediante la ocultación; no a través de una relación sujeto-objeto. Pero durante la historia del pensamiento occidental, la filosofía ha querido posicionarse entre las ciencias creyendo que así obtendría algo más de valor o veracidad; lo único que logró fue olvidar que el pensar era su rasgo más característico. Por el contrario, la gran tarea de la filosofía debe ser la ontología (la pregunta “qué es ser”), y tan sólo es posible realizarla si se toma el pensar como fundamento, ya que mediante el pensar el ser llega al lenguaje.

Es en el lenguaje (que se da con el pensar) donde habita el ser: es su morada, considera Heidegger. Mediante el pensar, el ser se desvela en el lenguaje y sólo de este modo podemos no tomar al ser como ente (tal y como lo ha ido haciendo la metafísica tradicional). Debemos pensar al ser, pero no determinarlo (es decir, no comprenderlo teóricamente) si queremos salir del erróneo pensamiento metafísico occidental que Heidegger nombra con “el olvido del ser”.

«El pensar es al mismo tiempo pensar del ser en la medida en que, al pertenecer al ser, está en la escucha del ser. Como aquello que pertenece al ser, estando a su escucha, el pensar es aquello que es según su procedencia esencial. Que el pensar es significa que el ser se ha adueñado destinalmente de su esencia. Adueñarse de una cosa o de una persona en su esencia quiere decir amarla, quererla. Pensado de modo más originario, este querer significa regalar la esencia» (1).

La metafísica occidental no ha pensado el ser, sino que lo ha determinado como idea, como un ente del que se puede teorizar. No debemos creer que el ser está fuera de lo que realmente vemos, sino que debemos comprenderlo como un “echar de menos”. El hombre es el pastor del ser, el ethos del hombre se define en relación a la proximidad del ser. No hay ser sin ente ni ente sin ser. El hombre es alguien que habla y en hablar se oculta y se muestra el ser.

Heidegger comprende que el habla que desvela al ser sólo puede darse con el lenguaje poético, que es el único que no puede ser llevado al terreno de la teorización.

Si la pretensión del filósofo alemán es alzar una nueva metafísica ésta deberá ser poetizada, deberá partir de la poesía como único modo de posibilidad de desvelar al ser. El pensar, sólo puede ser pensamiento poético.

La poesía será en Heidegger el único modo de hacer filosofía. Y es que el poetizar es una apertura total del ente hacia el ser, por lo que, para empezar a pensar al ser y no hacer que siga cayendo en el olvido, debemos construir una nueva ontología, y esto sólo puede hacerse mediante la poesía que es apertura y desvelamiento. El filósofo alemán caracteriza al lenguaje como la casa del ser por lo que es en el lenguaje donde hay la apertura al ser. Pero no un lenguaje cualquiera, deberá ser el lenguaje poético. Éste custodia el ser de las cosas y sólo mediante la poesía podemos producir esta apertura porque en ella hay la capacidad de manifestación, de aparición. Así pues, la poesía (el lenguaje poético) posee en la obra de Heidegger una función ontológica: es una apertura al ser.

Siendo la poesía la manifestación del pensar al ser, Heidegger considera que todo arte es esencialmente poesía; el carácter originario del arte es el carácter poético en tanto que es un decir que no atañe a los entes, sino que desvela (αλήθεια). Para Heidegger «eso es lo que significa poético, que rescata el sentido de poiesis, esto es, de la producción, en el señalado sentido de ‘traer delante’ (paso del no-ser al ser; creación), y de lo relativo al lenguaje, pero de nuevo no entendido como una facultad humana o del conocimiento, sino como una señal del propio ser» (2).

El arte no es en Heidegger una parte de la filosofía de la que podemos teorizar, sino que se sitúa con anterioridad a toda investigación filosófica. El arte no puede ser tratado como un objeto del cual podemos decir cosas; no tiene nada que ver con la estética.

La estética, comprende Heidegger, es una teorización a posteriori de lo que la misma obra manifiesta (del fenómeno). La estética se mueve en el ámbito de lo ente, pero si hemos dicho que el arte es desvelamiento, debe ser anterior a toda categoría o concepto artístico; el arte es comprendido por Heidegger como el desvelamiento de la esencia de las cosas, es decir, como la verdad. Ésta (como desvelamiento) «no tiene su origen en la subjetividad, sino en la cosa sobre todo si ésta se comprende a partir de la obra» (3).

Así pues, el significado de la obra de arte en Heidegger, constituye el movimiento desde lo velado hacia lo desvelado, constituye la verdad como αλήθεια. Tal y como señala Vattimo: «la obra de arte es apertura de la verdad, aun en un sentido más profundo y radical. (…) En la obra de arte está realizada la verdad no sólo como revelación y apertura, sino también como oscuridad y ocultamiento»(4).

Dicho esto, cuando hablamos de poesía en Heidegger no podemos hacer referencia al cualquier poema (con versos, rimas y recursos literarios), sino que, precisamente la poesía es la piedra de toque de la ontología: sólo mediante el poema podemos acceder a la pregunta qué es ser; esa es su verdadera esencia.

La poesía tiene carácter fundacional y abre al Dasein (que es quien se pregunta por el ser) hacia la posibilidad del acontecer del ser. En contra de lo establecido por la tradición (que comprende al poema como representación) el poetizar no es para Heidegger un conjunto cerrado de símbolos que crea un nuevo mundo óntico con su propia lógica interna; muy al contrario, la poesía toma una posición ontológica. Tal y como Heidegger escribe en una carta a Hannah Arendt, «cuando el amor entra en el pensamiento, el Ser ya se ha inclinado hacia él. Cuando el pensamiento para el amor se esclarece, el favor le ha atribuido brillo poéticamente» (5).

La poesía, señala Heidegger, no es «una manifestación de la cultura y muchísimo menos la mera ‹expresión› de un alma cultural» (6) sino que el ámbito de la poesía es el lenguaje y la poesía es un nombrar que funda al ser, es un decir ontológico. Pero no es mediante el lenguaje que constituimos la poesía (eso haría que fuera un producto cultural, un ente) sino que es la poesía la que da lugar al lenguaje. «La poesía es la obra más peligrosa y al mismo tiempo la más inocente de las ocupaciones. Y lo cierto es que sólo si pensamos estas dos definiciones a un mismo tiempo (el tiempo es comprendido por Heidegger como tiempo vivido que convive con el ser; ser es ser tiempo vivido) y con una misma unidad podremos comprender plenamente la esencia de la poesía» (7).

La inocencia y la peligrosidad se conjugan como un uno en tanto que el hombre es incapaz de decir lo auténtico en su totalidad. Para Heidegger la poesía se halla en medio de un movimiento de fundamentación-desfundamentación por eso el hombre (cuya existencia es fundada por la poesía) mora en la tierra inmerso en la penuria donde el ser arroja lo arroja hacia un nuevo tiempo que ha de venir.

Por otro lado, cabe remarcar que el fundamento del hombre es poético y que morar poéticamente sobre la tierra es ser alcanzado por la cercanía esencial de las cosas. Para Heidegger la poesía no es un adorno a la existencia del Dasein (ser-en-el-mundo) sino que es lo que sustenta la historia (recordemos que Heidegger comprende el término historia como el inicio de la recuperación de un verdadero cuestionamiento). Así pues, nos dice que la poesía es el lenguaje primitivo y más originario de un pueblo histórico, es la posibilidad de inicio de la historia tal y como él la comprende; el lenguaje primitivo refiere a la poesía en cuanto fundación del ser. Es sólo a partir de esta fundación que los entes pueden ser desvelados en tanto que son.

Además, Heidegger señala que es mediante la poesía que el Dasein se ve arrojado fuera de la cotidianidad (de lo óntico) y protegido contra éste, es decir, protegido ante la posibilidad del olvido del ser. El poeta debe atrapar los signos del poetizar y desvelarlos a la apertura del ser, por eso mismo, la palabra poética es la interpretación de la voz del pueblo y, por ende, se halla en medio entre el desvelar y el ocultamiento. Es en este intermedio en donde se sitúa el hombre que parte de lo óntico, pero debe desvelar lo ontológico.

Por todo ello, podemos concluir diciendo que la esencia de la poesía es en último término la apertura hacia el ser, ya que, además de nombrar las cosas (los entes), la poesía funda tanto la existencia del hombre como aquello que permanece a la espera. El lenguaje poético no es tan sólo un conjunto de signos, sino que es el despliegue de lo que se da como indecible. Así pues, en la esencia de la poesía se asienta el acontecer de la verdad (nunca desvelada del todo) como proyección que alcanza lo más lejano del pasado y lo más lejano del futuro.

Citas

(1) Heidegger, Martin. Carta sobre el humanismo, trad. Helena Cortés y Arturo Leyte, España, Alianza Editorial, 2016, 20

(2) Leyte, Arturo. Post Scriptum a el origen de la obra de arte de Martin Heidegger, España, La Oficina, 2016, 45

(3) Ibídem, 28

(4) Vattimo, Gianni. Introducción a Heidegger, trad. Alfredo Báez, Barcelona, Gedisa Editorial, 2002, 108

(5) Arendt, Hannah; Heidegger, Martin. Correspondencia. 1925-1975, trad. Adan Kovacsis, Barcelona, Herder, 2017, 102

(6) Heidegger, Martin. Aclaraciones a la poesía de Hölderlin, trad. Helena Cortés y Arturo Leyte, Madrid, Alianza Editorial, 2016, 47

(7) Ibidem, 48

Bibliografía

Arendt, Hannah; Heidegger, Martin. Correspondencia. 1925-1975, trad. Adan Kovacsis, Barcelona, Herder, 2017

Escudero, Jesús Adrián. El lenguaje de Heidegger. Diccionario filosófico 1912-1927, Barcelona, Herder, 2009

Gadamer, Hans-Georg. Pensamiento y poesía en Heidegger y Holderlin. Los caminos de Heidegger, 2002, p. 95-109.

Heidegger, Martin. Aclaraciones a la poesía de Hölderlin, trad. Helena Cortés y Arturo Leyte,Madrid, Alianza Editorial, 2016

Leyte, Arturo. Post Scriptum a el origen de la obra de arte de Martin Heidegger, España, La Oficina, 2016

Montero, Luis Uriarte. Heidegger y la Poesía como manifestación de la Verdad. A Parte Rei: revista de filosofía, 2004, no 34, p. 7.

Vattimo, Gianni. Introducción a Heidegger, trad. Alfredo Báez, Barcelona, Gedisa Editorial, 2002

Xolocotzi, Ángel; Gibu, Ricardo; Huerta, Vanessa; Veraza, Pablo, Heidegger. Del sentido a la historia, México, Plaza y Valdés editores, 2014

Copyright del artículo © Paula Sánchez. Publicado previamente en Filosofía en la red y editado en Cualia con permiso de la autora. Reservados todos los derechos.

Paula Sánchez

Paula Sánchez

Estudiante de Filosofía en la Universidad de Barcelona y de Ciencias Religiosas en el Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona (ISCREB). Combina sus estudios con distintos seminarios (sobre todo de teología, en el Centre d'Estudis Cristianisme i Justícia) y forma parte del Seminario de Teología y Ciencias de Barcelona (STICB).