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La contradictoria utopía de Ernst Bloch

Ernst Bloch (1885-1977) es un filósofo alemán, discípulo de Simmel y tertuliano en el grupo de Max Weber. Bloch es un filósofo marxista que sostiene el valor de la utopía y combate el desencanto de la sociedad de entreguerras. Su obra de 1918 El espíritu de la utopía va en esa línea.

Huido del nazismo por sus simpatías comunistas, publica en los Estados Unidos su obra más conocida: La esperanza como principio (o El principio de la esperanzas). Pero la esperanza de Bloch no es individual, sino colectiva y se alimenta de la utopía. La utopía es el combustible de esa esperanza grupal para crear un mundo nuevo a través, por supuesto, de la «construcción del socialismo».

Bloch tuvo la oportunidad de probar y gozar de ese «mundo nuevo» socialista al terminar la guerra e instalarse en Alemania oriental (la ex RDA). Allí fue recibido con todos los honores (lo habitual era huir de la RDA a occidente, no a la inversa como había hecho Bloch). En 1947 se le ofreció una cátedra en la universidad de Leipzig. No era un mal principio, y desde luego, fue mucho más afortunado que la mayoría de alemanes del Este.

Sin embargo, Bloch –a pesar de su compromiso con el marxismo– no dejaba de ser un intelectual libre, y en poco tiempo empezó a cuestionar ligeramente el régimen comunista allí imperante.

El «mundo nuevo» no le pareció tan esperanzador, ni la utopía allí implantada tan positiva como había soñado. Al poco tiempo, y tras sus críticas, empezó a ser cuestionado por la intelectualidad en nómina de Moscú. Fue acusado de «hegelianizar» la filosofía de Marx y se le prohibió escribir ¡Ahí es nada! Prohibición de escribir a un intelectual. Solamente por cosas como está cualquier amante de la libertad debe reprobar el comunismo.

En 1961 Bloch se refugió en Alemania Occidental, en donde sus odiados capitalistas liberales le ofrecieron una cátedra en la universidad de Tubinga, desde la que pudo continuar libremente sus ataques contra la «civilización burguesa».

He aquí una de esas curiosas contradicciones del comunismo. Son estupendos imaginando mundos nuevos y mejores, pero en cuanto tienen oportunidad de catarlos salen huyendo para –desde la libertad y confort de la sociedades liberales– seguir imaginando nuevos y mejores mundos.

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Fernando Navarro García

Fernando Navarro García

Director general de HAC Business School and University, vicepresidente Ética y Responsabilidad Social de Inspiring Committed Leaders Foundation, secretario general de Innovaética y vicepresidente del Instituto de Estudios Panibéricos. Fernando Navarro es licenciado en Derecho y coordinó un proyecto humanitario en Angola. Como profesor, ha desarrollado su trayectoria docente en varias universidades y escuelas de negocios (UNED, Universidad Rey Juan Carlos, Carlos III, ESIC, Instituto Universitario Ortega y Gasset y la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid). Asimismo, es coautor de "El fenómeno socialista" (ed. crítica y anotada de la obra de Igor Shararevich, Última Línea, 2015), "El delirio nihilista: Un ensayo sobre los totalitarismos, populismos y nacionalismos" (Última Línea, 2018), "Nueve necesarios debates sobre la responsabilidad social" (Comares, 2019), "Inspirando líderes comprometidos: La innovación en valores, una visión para cambiar el mundo" (Última Línea, 2019) y "¡Eureka! Valores. Principios básicos de ética para las organizaciones" (Última Línea, 2020). Entre sus restantes libros, destacan "Estratégicas de marketing ferial" (ESIC, 2001), "Diccionario biográfico de nazismo y III Reich" (Sepha, 2010), "Hitler: Los años desconocidos" (ed. crítica de las memorias de Ernst Hanfstaengl, Última Línea, 2012) y "Responsabilidad social corporativa: Teoría y práctica" (ESIC, 2012).