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Cuando Offenbach no canta ni baila

Cualquiera advierte en las operetas de Offenbach su capacidad para la parodia, una capacidad que sólo posee quien conoce bien la música en serio que se decide a parodiar. O sea que la parodia es seriedad al segundo grado.

Que Offenbach sabía lo suyo se puede comprobar saliendo del escenario divertido y descarado donde nos podemos matar de risa en el mismo Infierno. Su querencia por el violonchelo, que supo tocar, cabe suponer, con autoridad, es un lugar privilegiado.

Su Concierto militar, estrenado por él mismo en 1847, vale por un diploma, no obstante su oscura carrera. No se imprimió en vida del compositor y el último movimiento ni siquiera se conservó orquestado.

Max Clément lo exhumó en 1952, nada menos, tras un minucioso trabajo de taller. Todas las habilidades del concierto romántico, desde el ataque dramático hasta la ensoñación lírica, pasando por el regocijo del virtuoso, aparecen servidas en la partitura con una inspiración de excelente vena. Por fortuna, este concierto ya circula como normalizado en los programas de grabación.

Un delicioso recorrido proponen las Cuatro impresiones, donde alternan la página descriptiva con el soliloquio lírico y el infaltable vals, en tanto Rondó de concierto nos devuelve a la propina de brillo y traca, propia de todo solista que se precie y se gratifique.

Disco recomendado: Jacques Offenbach (1819-1880): Obras para cello y orquesta (Concerto militaire; Four Impressions; Concerto Rondo) / Guido Schiefen, Violoncello. WDR Rundfunkorchester Köln.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Este artículo se publica en Cualia por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista. Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de "La Opinión" y "La Razón" (Buenos Aires), "Cuadernos Noventa" (Barcelona) y "Vuelta" (México, bajo la dirección de Octavio Paz). Dirigió la revista "Cuadernos Hispanoamericanos" entre 1996 y 2007, y entre otros muchos libros, es autor de "La ciudad del tango; tango histórico y sociedad" (1969), "Genio y figura de Victoria Ocampo" (1986), "Por el camino de Proust" (1988), "Puesto fronterizo" (2003), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)
En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por "Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina". (Fotografía publicada por cortesía de "Scherzo")