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Critíca: «La Cumbre Escarlata» («Crimson Peak», Guillermo del Toro, 2015)

Guillermo del Toro es un hombre poseído por el género fantástico. No sólo es un director especializado. En realidad, es más que un fan: es un divulgador, un creyente y sacerdote del único género que no tiene otras fronteras que las de la imaginación.

Sería más cómodo para él ir en busca del prestigio limitándose a realizar un terror clásico y bien considerado. O bien podría buscar el apoyo del público friki, por medio de adaptaciones de cómic, o realizando películas de acción y ciencia-ficción. Pero si algo nos ha quedado claro, es que Guillermo del Toro ‒un creador de gustos amplios y desprejuiciados‒ no persigue otro objetivo que darse el gustazo de hacer lo que él quiere, tocando todos los palos posibles.

Tras Pacific Rim, su insólita aventura de robots y monstruos gigantes a la japonesa, el cineasta se lanza sin ningún tipo de complejo al melodrama gótico más exacerbado. En este sentido, La Cumbre Escarlata es una película que escupe sobre el aburrido realismo y nos ofrece todo tipo de excesos estéticos, a través de una historia de amores retorcidos, obsesiones, codicia, asesinatos y fantasmas.

Aunque, por desgracia, la cinta no nos deja ninguno de esos momentos antológicos a los que nos tiene acostumbrados el director (pensemos, por ejemplo, en el Hombre Pálido devorador de hadas de El laberinto del fauno), a cambio está repleta de imágenes fascinantes, todas ellas de una elaborada belleza, que explota el lado más exuberante de la época victoriana, tanto como lo hacía el Drácula de Francis Ford Coppola.

Como de costumbre en el cine de este realizador, la lista de influencias apreciables ‒e inapreciables, salvo para los muy expertos‒ podría ocupar páginas: Poe, las BrontëCharles PerraultDaphne Du MaurierHitchcockMario Bava… Tanto es así que incluso los personajes citan los nombres de Jane Austen y Arthur Conan Doyle.

No obstante, y de acuerdo con lo que es habitual en él, Guillermo del Toro no se entrega a la simple imitación, y crea una obra de autor, con señas de identidad muy fuertes.

Ignoro cómo se tomará esta película el público actual, tan dado al cinismo y a las fórmulas reconocibles. Imagino que muchos espectadores entrarán a la sala con la esperanza de ver algo parecido a Insidious, y es probable que más de uno se sorprenda ante un relato más cercano a La edad de la inocencia (1993) o La heredera (1949). Eso sí, con la presencia de unos escalofriantes espectros que llevan el reconocible toque del dibujante Guy Davis.

Mia Wasikowska ejerce aquí como sufrida ‒pero no pasiva‒ heroína de la función. La acompañan Tom Hiddleston y Jessica Chastain, cuyo look emula en ocasiones al de Barbara Steele, reina del terror gótico. Ambos interpretan a una inquietante pareja de hermanos, y derrochan atractivo y buen oficio como protagonistas de este desenfrenado relato. En la misma línea, conviene hacer una mención especial al trabajo de ese excelente y sólido secundario que es Jim Beaver.

Por supuesto, sobresalen el entorno, los decorados, la fotografía, el vestuario… Todo ello es más que un bonito adorno. De hecho, constituye gran parte del discurso de la película.

Descifrar o interpretar la simbología de esas omnipresentes mariposas, de los vestidos floreados de la protagonista o de la arcilla roja que supura por toda la casa es labor del espectador inquieto. Es ese plus que tiene el cine de Guillermo del Toro, y una de las razones por las que algunos celebramos su oficio como cineasta.

En fin, abandonen la realidad en la taquilla. Recuerden las tormentosas pasiones y las malsanas atmósferas de películas como Rebecca (1940), El cuerpo y el látigo (1963) o El castillo de Dragonwyck (1946), y disfruten del viaje a la ruinosa mansión de Allerdale Hall.

Sinopsis

Una joven escritora norteamericana, Edith Cushing, se enamora de un apuesto inglés, Thomas Sharp, que ha llegado a la ciudad en busca de financiación para futuros negocios. Cuando el padre de la joven muere en extrañas circunstancias, Thomas convence a Edith para que le acompañe a su lujosa mansión familiar, Allerdalle Hall, una enorme propiedad de estilo gótico escondida en los montes de Inglaterra y plagada de misterios y peligros.

La verdad escondida en La Cumbre Escarlata se encuentra entre el deseo y las sombras, el misterio y la locura.

Presentación de Guillermo del Toro

«Bienvenidos a La Cumbre Escarlata.

Esta película es mi tentativa para regresar a los clásicos. Durante un periodo de la Era Dorada del cine se produjeron películas como El castillo de DragonwyckAlma rebelde (Jane Eyre) y Grandes esperanzas, que en los años cincuenta, sesenta y setenta acabaron cayendo en el olvido. De hecho, han transcurrido unos treinta años desde que se realizó un romance gótico a esta escala, y me enorgullece reabrir esta puerta.

Fue un género muy importante a finales del siglo XVIII porque representó la reacción romántica a la Era de la Razón. Mezcla cosas que, aparentemente, no tienen nada que ver: el melodrama exacerbado construido con capas de oscuridad y la atmósfera gótica de un sombrío cuento de hadas tan espeluznante como inquietante. Combina todos estos elementos para conseguir un sabor único.

La Cumbre Escarlata está diseñada para ser espléndida y preciosa, no solo como azúcar para la mirada, sino también como proteína para la mirada. La película cuenta la historia de los personajes a través del entorno y los decorados, que reflejan sus sentimientos y pensamientos más profundos. Asimismo, el maravilloso vestuario ayuda a los elementos temáticos que pueblan La Cumbre Escarlata a cobrar vida. Por su belleza pictórica, esta película es, de todas las que he creado, una de mis favoritas.

Ojalá la disfruten.»

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 2015 Legendary Pictures, Universal Pictures. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019), "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019), "Psicosis. El libro del 60 aniversario" (2020), "Pasión de los fuertes. El libro del 75 aniversario" (2021), "El doctor Frankenstein. El libro del 90 aniversario" (2021), "El Halcón Maltés. El libro del 80 aniversario" (2021) y "El hombre lobo. El libro del 80 aniversario" (2022). En solitario, ha escrito "El cine de ciencia ficción" (2022).