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Crítica: «Juego de asesinos» («Copshop», 2021)

Esta es una de esas películas que, de forma sincera, reproducen la esencia del thriller violento de los setenta. ¿Sus ingredientes? Veamos… Un par de pistoleros a los que se les acelera el pulso y se les ensancha el tórax. Un timador con grandes planes y profundamente equivocado. Una comisaría que se convierte en un manicomio las veinticuatro horas al día. Y una heroína con temple de acero, que cada vez que recibe una bala esquiva otra.

Juego de asesinos está llena de personajes muy agresivos y también encantadores. Frank Grillo interpreta a ese estafador de altos vuelos, que también es la encarnación de la doblez y la ambigüedad. Gerald Butler es un asesino a sueldo con una visión periférica superior a la del resto de los mortales. Toby Huss, hecho un tarambana, encarna un psicópata que casi parece un dibujo animado. Y Alexis Louder da vida una valiente oficial de policía cuyo verdadero currículo iremos conociendo a lo largo de la trama.

El director Joe Carnahan saca mucho partido al menguado presupuesto. Aunque hay algunos exteriores ‒con tiroteos y persecuciones, claro está‒, la mayor parte del metraje transcurre en una delegación policial. Sobre todo, en sus despachos y en las celdas opuestas que ocupan Butler y Grillo.

El ritmo es trepidante y el guion de Carnahan y Kurt McLeod está lleno de réplicas ingeniosas y vaivenes gratificantes. Todo está narrado sin desviarse del estilo directo, sin arritmias, con buen oficio. Llegado cierto punto, hay una clara sensación de desmadre ‒todo vale‒, pero eso no detiene la diversión. Más bien ocurre todo lo contrario.

Por otro lado, el director convierte un espacio cerrado en un parque temático del crimen. No le faltan referentes. Sin ir más lejos, la hawksiana Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976), de John Carpenter.

Aunque se trata de una película de perfil medio, Juego de asesinos tiene una personalidad y una actitud que les faltan a muchos otros films de acción. Este es un largometraje hecho para distraerse. Para disfrutar. Para evocar aquel cine de los setenta y los ochenta en el que una pistola de gran tamaño era un detalle importante en el guion.

Sinopsis

Una comisaría de policía de un pequeño pueblo se convierte en el campo de batalla entre un asesino a sueldo profesional (Gerard Butler), una inteligente policía novata (Alexis Louder) y un estafador (Frank Grillo), que busca refugio tras las rejas sin ningún otro lugar al que huir.

Este thriller de acción claustrofóbico es la primera colaboración entre Butler y Carnahan, que definen la película como un wéstern neofeminista de los 70 con un poco de noir. El interés de Butler en Juego de asesinos se remonta a 2015, cuando leyó por primera vez los primeros borradores del guion, en el que se desarrolla un juego de caza del gato y el ratón entre un estafador y un asesino a sueldo que ha sido enviado para acabar con él.

Completan el reparto Frank Grillo (Infierno blanco, Capitán América: El Soldado de Invierno) interpretando a Teddy Murretto, un estafador en peligro de muerte, y Alexis Louder (La guerra del mañana, Watchmen), la novata policía con una sed de justicia insaciable.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Colaborador de "La Lectura", revista cultural de "El Mundo". Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Álbum Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.