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Crítica: «Expediente Warren: Obligado por el demonio» (Michael Chaves, 2021)

«Universo cinematográfico» construido por puro éxito, no por complejos y ambiciosos planes urdidos por ejecutivos con demasiada visión de futuro, el «Warrenverse» (también llamado «The Conjuring Universe») ya está más allá de la recomendación o la crítica.

Obligado por el demonio (The Conjuring: The Devil Made Me Do It) es la tercera entrega de la serie principal, a la que hay que sumar varias películas complementarias sobre demonios relacionados con las aventuras del matrimonio Warren (tres entregas de Annabelle, una de La Llorona, una de La Monja…). Gracias a esa profusión de títulos, a estas alturas, cualquier espectador sabe lo que se va a encontrar en esta franquicia.

Salvo Annabelle: Creation (2017), estimable muestra de terror gótico americano, la mayor parte de estas películas son una divertida colección de sustos y golpes de efecto: trenes de la bruja destinados a un público joven con poca paciencia para el suspense. Todo sucede tan rápido que apenas hay tiempo para la inquietud, con lo cual hablaríamos más bien de cine de intriga y acción con demonios por medio.

En definitiva, se trata de entretenimientos efectivos con atmósferas cuidadas a la vieja usanza, pero más centradas en el sobresalto que en el miedo, y que para ser disfrutadas requieren del espectador eso que se llama «suspensión de la incredulidad» (traducción ruda de suspension of disbelief ).

Y aquí vendría el posible problema con todas estas películas, incluyendo Obligado por el demonio. A modo de reclamo, este y el resto de los títulos del Warrenverse se nos venden como films «basados en hechos reales».

Sí, en esta cinta de Michael Chaves aparecen personajes y circunstancias que existieron en el mundo real, incluyendo a Ed y Lorraine Warren. La trama se inspira en el Juicio de Arne Cheyenne Johnson (1981), donde la defensa se planteó emplear como argumento de inocencia la »posesión demoníaca» del acusado. El caso dio lugar a una película televisiva, Poseídos (The Demon Murder Case, 1983), de William Hale, y a un libro bastante polémico y cuestionado, The Devil in Connecticut (1983), de Gerald Brittle. Este último, por cierto, ya había glosado las hazañas fantasmales de los Warren en otro éxito editorial, The Demonologist (1980).

La familia retratada en The Devil in Connecticut cruzó en su momento incómodas acusaciones con los Warren. Del mismo modo, Brittle también demandó en 2017 a Warner Bros. y New Line, alegando que él había obtenido en 1978 los derechos exclusivos a la hora de narrar los casos del famoso matrimonio.

Como ven, los Warren ha sido siempre una máquina de hacer dinero, aunque ello implique deformar sus actividades hasta extremos novelescos. En Obligado por el demonio sucede lo mismo. La realidad está «algo» exagerada con intenciones dramáticas (por decirlo con un eufemismo). Por lo demás, hasta que la ciencia demuestre lo contrario, los demonios y los fantasmas solo son reales como símbolos o metáforas, y los médiums son, invariablemente, o estafadores o zumbados.

Ed y Lorraine Warren eran, en el mejor de los casos, una pareja de pícaros oportunistas en una época en la que lo paranormal gozaba de muchísima popularidad, sobre todo en lo que se refiere a las casas encantadas, los endemoniados y los cultos satánicos (tres elementos presentes en Obligado por el demonio).

¿Resulta ético por parte de los creadores de estas películas insistir en que los Warren eran una suerte de héroes católicos freelance que arriesgaron sus vidas y almas combatiendo a las hordas del inframundo? ¿No puede este gancho comercial alimentar los desvaríos de espectadores que se encuentren en un mal momento psiquiátrico?

Quizá le estoy dando demasiadas vueltas, ya que la ficción es ficción y no deberían existir límites para la misma. Una persona adulta, en principio, ya sabe distinguir entre realidad e invención. Sin embargo, quizá sobra ese tono hagiográfico respecto a determinados personajes.

¿Qué será lo próximo, un drama épico a lo John Q. basado en la historia de Paco Sanz?

Polémicas aparte, Expediente Warren: Obligado por el demonio se plantea y funciona como una película de investigación criminal, con los Warren intentando salvar de la pena de muerte a un chaval que cometió un asesinato poseído por un espíritu del Averno. Algo así como un episodio de Ley & Orden: Unidad Paranormal o más bien como una versión sobrenatural de Hart & Hart. Solo apta para fans de la franquicia y para quienes saben distinguir entre historia y leyenda.

Sinopsis

«Expediente Warren: Obligado por el demonio» cuenta una escalofriante historia de terror, asesinatos y maldad que conmocionó incluso a Ed y Lorraine Warren, los verdaderos investigadores paranormales con más experiencia en este campo. Uno de los casos más sensacionales de sus archivos, que empieza con la lucha por el alma de un niño y que después les arrastra más allá de cualquier cosa que hubieran visto antes. Es la primera vez en la historia de Estados Unidos en la que un sospechoso de asesinato utiliza la posesión demoníaca como defensa.

El nombre James Wan es sinónimo de Expediente Warren. Wan es la fuerza creativa responsable de todo el Universo, desarrollando historias, supervisando spin-offs y dirigiendo las principales películas de Expediente Warren hasta la fecha. Aunque Vera Farmiga y Patrick Wilson, que interpretan a los verdaderos médiums y demonólogos Lorraine y Ed Warren, ya estuvieron a las órdenes de Gary Dauberman en Annabelle vuelve a casa, esta es la primera película completa con los Warren en la que Wan no ocupa el sillón de director.

Wan estuvo a punto de no dirigir Expediente Warren: El caso Enfield, pero Farmiga y Wilson lo convencieron para que volviera. Durante ese rodaje, insinuó que podría no dirigir el tercero, pero los actores creyeron que podrían volver a convencerlo.

«Cuando escuché que podría estar pensando en no dirigir esta entrega», dice Farmiga, «me dije: ‘Volveré a insistir y estoy seguro de que funcionará».

«Acababa de trabajar con Michael Chaves«, dice Wan, «y me encantó. Lo vi crecer como realizador en su primer largometraje y me pareció que su creatividad, energía y mentalidad eran exactamente lo que necesitaba Expediente Warren: Obligado por el demonio«.

Cuando Chaves recibió la llamada para dirigir la tercera entrega de Expediente Warren, no se lo esperaba, pero estaba totalmente decidido a asumir el proyecto.

«Fue un sueño hecho realidad», reconoce Chaves, conocido por su carácter optimista. «Soy un gran admirador de las películas de Expediente Warren. James es el maestro moderno del terror, así que es fantástico que tomara las riendas de ese mundo que él creó. Estamos en deuda no solo con James sino también con los fans, la franquicia y los personajes que creó. Eso siempre lo he tenido muy presente».

Wan, Safran y el guionista David Leslie Johnson-McGoldrick recurrieron a uno de los expedientes más famosos de Warren. El famoso caso «Obligado por el demonio», que acaparó titulares, se centra en el primer juicio por asesinato en Estados Unidos en el que la posesión demoníaca se utilizó como defensa legal. Al equipo de Expediente Warren le pareció que era una gran oportunidad para que Ed y Lorraine llevaran sus habilidades al límite, y arriesgaran sus vidas para demostrar la inocencia del acusado y la existencia de las fuerzas del mal. Esa historia sería la más escalofriante e impactante de los Warren hasta el momento.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © New Line Cinema, The Safran Company, Atomic Monster Productions, Warner Bros. Pictures. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019) y "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019).