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Crítica: «Estafadoras de Wall Street» («Hustlers», Lorene Scafaria, 2019)

Esta película apunta hacia dos objetivos principales: mostrar el envidiable estado físico de una Jennifer López que, a sus cincuenta años, es capaz de ejecutar movimientos de pole dancing que causarían lesiones severas a personas mucho más jóvenes, y de paso, realizar una suerte de crítica al capitalismo salvaje y descontrolado. El film sale más victorioso en su primer objetivo que en el segundo, ya que, a ratos, parece una celebración de los fajos de dinero o las horteradas caras, en lugar de plantear una denuncia de la deshumanización de la especie.

También podría considerarse como la enésima historia de empoderamiento femenino estrenada en 2019, dado que el reparto es mayoritariamente femenino, encabezado por una J.Lo carismática y siempre presta a exhibir su frazettiana anatomía. Por supuesto, sin llegar al desnudo integral, porque en estos tiempos ni siquiera en un film sobre strippers se va a ver nada más que algún fugaz pecho al descubierto, siempre perteneciente a alguna extra y en segundo plano. De forma disimulada, Hollywood ha regresado a un nuevo Código Hays, así que nadie debe esperar aquí algo tan desmadrado como Showgirls.

Los hombres que desfilan por el film no son más que personajes secundarios, “primos” de Wall Street a los que desplumar sin cargo de conciencia, porque les sobra el parné, porque son culpables de la crisis de 2008 y porque además son unos babosos. Salvo un pobre desgraciado que da cierta pena, los otros tipos se merecen lo que les pasa, y nos alegramos de que las strippers tomen las riendas de la historia, abandonando el eterno papel de víctimas o de floreros que les ha reservado el cine tradicionalmente.

Con estos ingredientes, lo que queda es una película de trama muy sencilla: la versión sofisticada y de alto presupuesto de aquel clásico de la cultura popular española protagonizado por el gallego José Tojeiro, a quien le “echaron droja en el ColaCao” unas “prespitutas” para robarle.

La cinta alarga en exceso este básico argumento, rellenándolo con momentos de “sororidad” más o menos honesta y con episodios de dinero derrochado de forma ostentosa en bienes de pésimo gusto. Todo ello siguiendo el estilo narrativo de films de Martin Scorsese como Uno de los nuestros o Casino. Claro que no es tan sencillo ser Scorsese, por mucho empeño que la guionista y directora Lorene Scafaria le ponga.

Como suele suceder en el cine actual, al espectador se le niega el derecho a sacar sus propias conclusiones o analizar el trasfondo de la película. Todo resulta tan obvio que incluso el personaje de Jennifer López explica en voz alta la alegoría de la película, para que se entere hasta el más despistado.

Sinopsis

Estafadoras de Wall Street es una comedia dramática que sigue a un grupo de inteligentes bailarinas de un club de striptease que se unieron para cambiar las tornas en contra de sus clientes de Wall Street.

A principios de 2007, Destiny (Constance Wu) es una mujer joven que lucha por sobrevivir, y por mantenerse a sí misma y a su abuela. Pero no es fácil, los managers, DJs, y camareros que esperan recibir su tajada en el club, dejan a Destiny con una miserable paga tras una larga noche de striptease.

Su vida cambia para siempre cuando conoce a Ramona (Jennifer López), la mujer que más dinero gana del club, tiene el control de todo y a la clientela bien estudiada. Las dos mujeres crean un vínculo rápidamente y Ramona enseña a Destiny varias poses y movimientos de pole dance, junto con otra bailarina del club, Diamond (Cardi B) quien le da una reveladora y caliente clase del arte del lap dance. Pero la lección más importante que aprende Destiny es que cuando formas parte de un sistema roto, estafas o eres estafada.

Ramona analiza los diferentes niveles de la clientela de Wall Street que frecuenta el club. Las dos mujeres triunfan más allá de sus más ambiciosos sueños, llegando a ganar más dinero del que podían gastar, hasta que irrumpe la crisis económica de septiembre de 2008. Ahora, Ramona, Destiny y dos bailarinas que se unieron a su pequeña familia, la imparable Mercedes (Keke Palmer) y la joven e inocente Annabelle (Lili Reinhart), intentan dar la vuelta a la situación. Juntas preparan un ingenioso plan para que sus vidas vuelvan a alcanzar el éxito por la vía rápida.

Jennifer López dice que le llamó la atención el hecho de que Estafadoras de Wall Street trata sobre «la codicia, el poder, y el sueño americano y lo que un grupo de mujeres, que trabajan en un terreno donde son menospreciadas, hacen para alcanzarlo. Estas mujeres no inventaron el juego; solo trataron de nivelar el campo. Trata sobre lo correcto, lo incorrecto y hasta dónde llegarías por conseguir tus sueños».

«Estamos presentando un mundo que quizá hemos visto en varias películas o programas de TV, pero desde una perspectiva diferente: la de las bailarinas», dice la guionista y directora Lorene Scafaria. «Es una mezcla épica de drama policial, película de striptease y análisis del hundimiento económico que cambió la vida de muchos, incluidos nuestros personajes».

El artículo de Jessica Pressler «The Hustlers at Scores» (revista New York, 2015) relataba «una conmovedora historia de personajes fascinantes que están constantemente siendo juzgadas y viviendo con un estigma sobre su profesión, y sobre profundas amistades que a veces pueden meterte en problemas».

La directora vio inmediatamente una dinámica de hermana mayor/hermana menor entre Destiny y Ramona, a pesar de que sus enfoques individuales del mundo son muy diferentes. Estas relaciones personales son tan importantes para Destiny, porque, dice Wu, «la madre de Destiny le abandonó cuando era muy pequeña, y por ello tiene problemas de confianza. No deja que se acerquen a ella. La falta de relaciones significativas con mujeres de su familia hace que el deseo de Destiny por la amistad femenina sea mucho mayor». Wu hizo una investigación extensa de su papel, lo más importante fue, «acercarse a diferentes mujeres de la profesión y llegar a conocerlas como personas».

Otro miembro del equipo, Mercedes, interpretada por Keke Palmer, subraya la importancia de que las mujeres se convirtieron en un equipo, en una familia. «Aprendieron a depender la una de la otra y saben que están en una situación difícil que les obliga a engañar. Aún así encuentran un sentimiento de esperanza juntas. Mercedes ve a Ramona, Destiny y Annabelle como hermanas. ¡Estoy muy contenta de formar parte de una película escrita, dirigida, producida y protagonizada por mujeres!»

El viaje de estas mujeres es su respuesta a un sistema disfuncional que las ha dejado en el fondo de una jerarquía patriarcal que ha existido desde siempre. Luchan para superar y abrirse paso en estas circunstancias donde buscan cuidar de sí mismas y de sus familias y vivir ese sueño americano que, tanto para ellas como para muchos otros, parece inalcanzable.

Sus tácticas ingeniosas, aunque éticamente cuestionables, incluyen alterar las bebidas de sus objetivos, una corriente interminable de jefazos de Wall Street que durante mucho tiempo han tratado a las mujeres como sus juguetes. Además, estos magnates llevan mucho tiempo haciendo dinero con los sueños rotos de los estadounidenses de a pie, y, para estas mujeres, es hora de dar la vuelta a esta situación.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Gloria Sanchez Productions, Nuyorican Productions, Annapurna Pictures, STXfilms, Diamond Films. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario", "La diligencia. El libro del 80 aniversario" y "El universo de Howard Hawks".