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Crítica: «En mil pedazos» (Sam Taylor-Johnson, 2018)

El éxito editorial de James Frey llega a las pantallas de cine con esta película dirigida por Sam Taylor-Johnson (Cincuenta sombras de Grey). Se trata de un film casi siempre sobrio, en consonancia con el asunto que nos narra: la historia de un tipo adicto a las drogas e internado en una clínica de rehabilitación.

El individuo en cuestión es el propio James Frey (la novela era autobiográfica), encarnado con convicción por Aaron Taylor-Johnson, que aquí está rodeado de estupendos intérpretes, algunos de ellos con un pasado de excesos al que aquí parecen enfrentarse. Billy-Bob Thornton, Giovanni Ribisi o Juliette Lewis aportan realismo con sus actuaciones y con su propia presencia.

El tono de la película es apagado y frío, de manera buscada. El desamparo del protagonista es palpable, y tanto sus avances como tropiezos son mostrados sin excesos melodramáticos, lo cual se agradece casi tanto como que el film se ahorre los sermones. Hay que tener en cuenta que la cinta (y la historia real del autor) transcurre en un centro que es gestionado por una célebre asociación religiosa, pero el protagonista es ateo, y en ningún momento se convierte, sin que ello conlleve censura o castigo en términos narrativos.

El principal problema de En mil pedazos sería que no cuenta nada que no hayamos visto antes. Pero tampoco es un film que busque la sorpresa, sino la autenticidad, y en ese sentido, resulta honesta. Pese a no ser conmovedora en exceso, hablamos de una película que transmite emociones muy humanas.

Sinopsis

James Frey (Aaron Taylor-Johnson), un joven adicto a las drogas, se somete a un tratamiento de desintoxicación en una clínica de Minessota, donde debe enfrentarse a la realidad de su situación y tomar duras decisiones sobre su vida.

Cuestionario con la directora, Sam Taylor-Johnson

¿Cuándo descubriste el libro En mil pedazos? ¿Lo habías leído antes de implicarte en el proyecto? En ese caso, ¿cuál fue tu impresión inicial?

Leí el libro cuando se publicó en 2003. Podía sentir cada momento, me conmovió, me hizo reír y llorar. Vi el enfoque que se le podía dar a la película, pese a que entonces todavía no era realizadora. Me encantó la forma tan particular que tenía James de contar la historia, los personajes y lo redentor que resultaba su viaje.

¿Cómo fue tu proceso a la hora de documentarte y escribir el guion con Aaron?

Aaron y yo colaboramos para escribir juntos el guion. Teníamos los derechos, pero escribimos el guion por nuestra cuenta. Tenía una visión muy clara y firme para esta película, y entre Aaron y yo creamos la película que queríamos hacer. Pasamos tiempo con James en Mineápolis, en el centro de tratamiento al que acudió para su rehabilitación. Conocimos a algunos de sus familiares, amigos y vimos algunos de los lugares que se mencionan en el libro.

¿Puedes contarnos cómo fue el proceso de selección del reparto? ¿Tenías a algún actor en mente mientras escribías el guion?

Aaron siempre iba a interpretar a James. Elegir a Leonard fue divertido y Billy Bob Thornton siempre iba a ser una elección estupenda para interpretar a un personaje con tantos matices. Vimos a muchas actrices para Lily. Odessa nos ofreció dos lecturas claramente distintas del papel, que me inspiraron la confianza de que podría pulir las complejidades de su personaje. Charlie Hunnam y yo siempre habíamos querido trabajar juntos, esta suponía una ocasión perfecta, que además le permitía mostrar una faceta suya que no habíamos visto nunca. Giovanni Ribisi me asombró con lo que aportó al personaje de John en tan poco tiempo. Para elegir a Joanne, yo solía preguntar: «¿Quién es la Juliette Lewis actual?», ¡hasta que nos dimos cuenta de que la respuesta era Juliette Lewis!

¿Participó James Frey en la creación de la película? En caso afirmativo, ¿hasta qué punto se implicó?

James se mostró muy generoso desde el primer momento. Nos dijo que hiciéramos la película, creáramos una obra de arte, y que estaba disponible si lo necesitábamos. Siempre atendió nuestras llamadas para resolver nuestras dudas cuando nos hizo falta. Nos visitó una sola vez durante el rodaje, nos dio su bendición y nos dejó en paz para que hiciéramos nuestro trabajo.

El libro recibió algunas críticas y hubo cierta controversia con respecto a cómo embellece determinados elementos. ¿Cuál es tu respuesta a la gente que pueda sentirse escéptica en cuanto a la película por ese aspecto?

La película es una historia basada en el libro, es una adaptación y nuestra interpretación artística.

A lo largo de los años, el libro ha calado hondo en mucha gente que lucha con la adicción. A día de hoy, James sigue recibiendo muchas cartas de personas que intentan enfrentarse a la adicción y a las que esta historia les ha permitido encontrar una gran fuerza y consuelo. ¿Hubo alguna discusión con el reparto y el equipo sobre cómo podría afectar la película a la gente de una manera similar?

Se habló mucho sobre la adicción y aquellos que se ven afectados por ella. Contamos con personas en recuperación que colaboraron con nosotros durante el rodaje, y la responsabilidad de hacer que esta película pudiera ayudar a empoderar a la gente siempre estuvo muy presente en nuestros pensamientos.

La película muestra que las personas que luchan contra la adicción no están solas y que cuentan con una comunidad que las apoya. Vemos a varios personajes en la historia que forman esa comunidad para James: su hermano, su compañero de habitación, su mentor, su consejera y su novia. ¿Cómo abordaste transmitir eso a través de los personajes y de la historia?

Uno de los temas más importantes para nosotros de la película es que puedes encontrar ayuda en las amistades más insospechadas, así como en el apoyo de la familia y en la comunidad tan unida de la rehabilitación. Queríamos mostrar todos los distintos aspectos de dónde se puede encontrar ayuda, amor y consuelo.

La película tiene muchas escenas intensas y emotivas. ¿Qué ambiente había durante el rodaje?

Me precio de contar con un set de rodaje seguro y feliz, en el que el reparto y el equipo técnico puedan sentir que trabajan unidos por el objetivo común de crear y contar una historia. Tiene que haber una enorme sensación de confianza para conseguir interpretaciones sólidas y un espacio seguro para las emociones intensas. Creo que lo conseguimos, lo que me alegra mucho.

¿Puedes explicarnos por qué era tan importante para ti contar esta historia?

Esta historia, en esencia, es una historia de un ser humano deshecho y su camino a la recuperación. Es tan importante hoy día como cuando se publicó el libro y antes de ello.

Trabajaste con el director de fotografía nominado al Óscar en dos ocasiones Jeff Cronenweth. ¿Cómo fue esa colaboración?

Jeff fue mi co-conspirador, aliado y socio creativo prácticamente desde el primer día. Teníamos una visión común y me siento muy afortunada de haber contado con él. Es un maestro de la luz.

¿Había alguna escena en especial que te entusiasmara o estimulara?

Me entusiasmaba y estimulaba cada escena y cada momento del rodaje de esta película. La filmamos en tan solo 20 días, así que no había un segundo que perder.

¿Qué esperas que los espectadores saquen de esta película?

La forma en que hemos contado esta historia ofrece cierta ligereza en los momentos más oscuros de la adicción, muestra las ondulaciones de la redención. Tiene humor, tristeza y, en última instancia, lo que es más importante aún, ofrece esperanza.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © The Picture Company, Makeready, 3blackdot, Federal Films, Snoopsquirrel, Momentum Pictures, Entertainment One. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.