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Crítica: «Adiós» (Paco Cabezas, 2019)

El sentimiento de duelo y de pérdida nunca se disipa a lo largo del nuevo film de Paco Cabezas, y eso es lo más destacado dentro de una película que, por lo demás, es pura fórmula y un desfile de clichés.

La muerte que pone en marcha la trama es la de una encantadora niña, fallecida en lo que aparenta ser un accidente. Todo sucede en las calles del barrio sevillano de las 3000 Viviendas, célebre por varios motivos, no todos relativos al arte flamenco.

El luctuoso acontecimiento enciende la ira del padre, un Mario Casas que intenta dejar la mala vida, y también desencadena una catastrófica serie de desdichas: reyertas familiares, investigaciones con sorpresas desagradables, cargas policiales y corrupciones varias.

Adiós responde a la nueva moda del cine español, quizá iniciada por La isla mínima (2014). Se trata de thrillers que se apartan de los dos núcleos urbanos clásicos en el género patrio, Madrid y Barcelona, y que impregnan su contenido de sabor regional, con predominancia gallega y andaluza. Como rasgo distintivo, La isla mínima estaba muy influida por el film coreano Memories of Murder, y las restantes películas de esta nueva ola también se fijan más en el modelo asiático que en el thriller estadounidense.

No faltan ejemplos de esta tendencia que está sustituyendo al aluvión de cine de terror español de la última década. Tan significativo es el caso de Paco Plaza cambiando de género con Quien a hierro mata como el de Paco Cabezas, un cineasta de proyección internacional, que rueda Adiós tras curtirse en el terror y la fantasía en el cine y en la pequeña pantalla.

Como ya dije, el guión de Adiós es un cúmulo de lugares comunes. No obstante, hay momentos en los que Cabezas aprovecha visualmente el peculiar entorno en el que transcurre la acción. Por desgracia, hay otras secuencias en las que el director se deja arrastrar por la casi siempre molesta técnica de la imagen meneada, que destruye la tensión o espectacularidad potencial de lo que está sucediendo, y desperdicia el poderío las localizaciones.

Hay que reconocer que Mario Casas, actor que provoca amores y odios por igual, ha mejorado interpretativamente con los años. En esta ocasión, no lleva a mal puerto su papel de quinqui, dispuesto a dejar la mala vida y golpeado por el fatalismo (Otra cosa sería verle interpretando a un aristócrata). En Adiós, Casas actúa con acento andaluz, y lo cierto es que se le entiende casi todo lo que dice, lo cual es un avance extraordinario, dado que en los inicios de su carrera vocalizaba menos que Stallone.

El resto del reparto cumple bien con lo esperado, aunque acaban robando la función secundarios como Vicente Romero o Carlos Bardem.

Lo mejor de la película es que los protagonistas nunca dejan de sufrir por la muerte de la niña. Es común que en historias de este tipo la pena desaparezca para dar paso a la furia y a la venganza. De eso hay, claro, pero nunca da la impresión de que la tragedia haya sido una mera excusa para que veamos a gente liándose a tiros o rompiéndose la cara. Por lo demás, el film parece que intenta ser una combinación de James Ellroy y García Lorca, pero la mezcla no termina de cuajar. No se siente mucha autenticidad en esas 3000 Viviendas demasiado peliculeras, que quieren dar miedo pero tampoco ofender a quienes las habitan.

Al final, todo resulta un tanto artificial, tanto la tragedia como la trama de cine negro e incluso la ambientación. Al fin y al cabo, lo que suena en la banda sonora no es una canción de Los Chunguitos, sino la versión ñoña ejecutada por Rosalía.

Sinopsis

Sevilla. La muerte accidental de una niña en la barriada de Las Tres Mil Viviendas cae en manos de Eli, una inspectora que tendrá que lidiar con los recelos de Juan, padre de la niña fallecida y cabeza de familia del clan de Los Santos. El choque entre Eli y Juan por esclarecer la muerte de la pequeña, destapará ante ambos toda una red de secretos y mentiras que transitan a lo largo de la delgada y difusa línea que es la justicia.

Una película de Paco Cabezas (Penny Dreadful, El Alienista, Fear the walking dead, Carne de Neón), un drama criminal con un reparto encabezado por Mario Casas (El fotógrafo de Mauthausen, Contratiempo, Grupo 7, Carne de Neón), la dos veces ganadora del Goya Natalia de Molina (Quién te cantará, Techo y comida, Vivir es fácil con los ojos cerrados), la ganadora del Goya Ruth Díaz (Tarde para la ira), y el nominado al Goya Carlos Bardem (Celda 211).

Enrique López Lavigne, productor de Apache Films, señala «lo que más me atrae de trabajar con Paco, un director español que se ha curtido en el mercado internacional de la nueva ficción y en Hollywood son los mecanismos para traducir una historia tan emocionante como Adiós a un espectador global que exige una narrativa que combina lo íntimo con el sentido del espectáculo».

«Llevo días ‒señala Paco Cabezas‒ dándole vueltas al titulo de esta página: Volver a las raíces. Me parece un cliché, una frase hecha que ha perdido su sentido con el tiempo, pero no encuentro otra manera mejor de explicar cómo esta película toca cada fibra de lo que soy, de donde nací y la necesidad de volver a la emoción primera que me llevó a hacer cine. Después de ocho años dirigiendo películas en Hollywood, de dirigir a Nicolas Cage, a Eva Green o Sam Rockwell, de haber aprendido tanto haciendo series de televisión a ambos lados del océano, siento a la vez que todo lo que he aprendido era en inglés, y que necesito volver a rodar en mi idioma, en español, en andaluz, en sevillano y, si puedo ser aún más concreto, en el idioma que hablan en el barrio de Los Pajaritos donde me crié. Adiós es un guion parido por José Rodríguez, sevillano como yo, y que ha escrito tratando de hacer la mejor película posible. Adiós habla del dolor, de cómo despedirse de alguien que sientes parte de ti. Adiós es, después de Carne de Neón, el filme que siento más cercano a mí, que necesito hacer y que está encarnado en personajes que conozco de toda la vida. Por un instante solo, déjenme llevarles en una máquina del tiempo casera. Imagínense un Cinexín que viaja en el tiempo hasta principios de los ochenta a un barrio obrero de Sevilla y perdónenme de entrada si mi mente se dispara al recordar: en mi barrio a veces ahorcaban gatos de los árboles; no es fácil ser un niño gordito con gafas que se sabe de memoria los diálogos de Taxi Driver, pero que en las peleas del patio del colegio recibe y no devuelve los puñetazos. No he podido evitarlo, los recuerdos se acumulan unos encima de otros como una avalancha… Adiós es un thriller emocional que entronca narrativamente con películas como Mystic River, Gone Baby Gone o me atrevería a decir El Padrino (perdón por la blasfemia Señor Coppola). Es la historia de Eli, una policía rodeada de corrupción que lucha por hacer lo correcto. Y de Juan, un hombre bueno que se ve forzado a delinquir. Adiós entronca directamente con temas universales, el deber con la familia, el dolor de la perdida, honradez y corrupción… Creo fervientemente que Adiós es una película que puede calar hondo y volar alto».

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

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Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019) y "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019).