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Carmen de Burgos, la primera periodista profesional en españa y una mujer excepcional

Carmen de Burgos nace en Rodalquilar (Almería) el 10 de diciembre de 1867. Con dieciséis años, se enamora de un fulano del pueblo, mucho mayor que ella, que le escribe unos poemas muy románticos y estremecedores. Carmen, a pesar de las advertencias de su padre, decide casarse con el poeta. Las continuas palizas y violaciones la harán despertar de la ensoñación.

Con el cafre tiene cuatro hijos, pero solo María (nacida en 1895) llegará a la edad adulta. Después de haber estudiado magisterio a escondidas, y habiéndose quedado por fin viuda, obtiene plaza por oposición en la Escuela Normal de Guadalajara en 1901, experiencia que, junto a la del tiempo que estuvo de docente en el colegio para niñas pobres de su pueblo, sentará las bases de uno de los principales puntos de su ideario: la educación como requisito imprescindible para que la mujer pudiera emanciparse.

Pero su sueño es vivir en Madrid y allí se traslada con su hija María para hacer prácticas en el Colegio de Sordomudos y Ciegos de Madrid, a la vez que comienza a enviar escritos a los principales periódicos de la capital. Pronto publicará sus artículos en El Globo, ABC y Diario Universal, donde su director, Augusto Figueroa, la contrata para que escriba su propia columna: “Lecturas para las mujeres”.

Es precisamente en este diario donde Burgos propone una encuesta a sus lectores sobre el divorcio, que abrirá un debate en el que participan algunos de los escritores de la Generación del 98, como Unamuno, Azorín o Pío Baroja, además de otras ilustres plumas, como Blasco Ibáñez, Emilia Pardo Bazán o el ministro José Canalejas.

Por cierto, el 82% de los participantes en la encuesta se muestran favorables a una ley de divorcio.

En 1905 Carmen de Burgos obtiene una beca del Ministerio de Instrucción Pública para estudiar los sistemas de educación de otros países. Gracias a ella, visita Inglaterra, Dinamarca, Portugal, Francia, Suiza, Alemania, Italia y Noruega, y esto le hace comprender el largo camino que le quedaba por recorrer a España en materia de educación. Los viajes por estos países serán la base de algunas de sus obras.

De vuelta en Madrid, y mientras trabaja en el Heraldo de Madrid, inicia un debate con sus lectores sobre otra espinosa cuestión: el sufragio femenino. La trascendencia de sus artículos es de tal calibre que el gobierno de Maura la envía una temporadita a Toledo, pero Carmen regresa lo antes posible a Madrid, donde es una figura clave en las tertulias políticas y literarias del momento.

Por estas fechas, inicia una tórrida relación con Ramón Gómez de la Serna, a quien, para más escándalo, dobla la edad y cuando su casa, situada en la calle San Bernardo, se convierte en el epicentro de la intelectualidad madrileña.

«Colombine», seudónimo utilizado por Carmen de Burgos para firmar sus artículos, es enviada en 1909 por el Heraldo de Madrid para cubrir la guerra de Marruecos y hacer una crónica sobre los heridos, por lo que decide acompañar a las “Damas de la Cruz Roja” en su labor. Su trabajo no es el de una corresponsal de guerra, sino el de una escritora que recoge sus impresiones y las anécdotas de enfermeras y heridos.

Regresa a España, donde continúa escribiendo y viajando. Además de infinidad de artículos periodísticos escribe varias novelas (La mujer fantástica, Los anticuarios), biografías (Giacomo Leopardi, la emperatriz Eugenia de Montijo, su admirado Larra) además de traducciones del francés, del italiano y del inglés y de obras de marcado carácter feminista (La mujer moderna y sus derechos).

En 1921 encabeza la primera manifestación feminista que tiene lugar en España. Además, lleva al Congreso de los Diputados un manifiesto con nueve puntos en los que se exige la igualdad de derechos. Pero en 1929 ocurre algo que marcará un antes y un después en su vida.

El talento no siempre se hereda, y mientras Carmen es una mujer brillante, prolífica, admirada y respetada por los directores de los principales diarios madrileños, gran parte de la intelectualidad y sus lectores, su hija María es una muchacha bastante mediocre, con aspiraciones a actriz, para la que Carmen de Burgos consigue un papel en una de las obras de teatro escritas por Ramón Gómez de la Serna, Los medios seres. Así, mientras Carmen realiza uno de sus viajes, María y Gómez de la Serna ensayan y ensayan, hasta que de tanto ensayar, inician un tórrido romance que Carmen descubre el día del estreno.

Perdonará a su amante pero su salud cae en picado y el 8 de octubre de 1932, mientras da una conferencia sobre cultura sexual en el Círculo Radical Socialista (partido al que estaba afiliada, pues había abandonado el PSOE por las discrepancias que en este partido había sobre el sufragio femenino), muere de un ataque al corazón en brazos de su amigo Gregorio Marañón.

A pesar de que Carmen de Burgos es considerada la primera periodista profesional que hubo en España, cabe recordar a otras dos pioneras: la guipuzcoana Francisca de Aculodi, que se dedicó al periodismo entre 1687 y 1689 con su gaceta Noticias Principales y Verdaderas, y Beatriz Cienfuegos, que entre 1763 y 1764 publicaría un periódico semanal, de carácter costumbrista, salpicado con algunas noticias de interés: La Pensadora Gaditana.

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María Ortigosa

María Ortigosa

Historiadora y profesora de español como lengua extranjera.