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Amar la historia

Aunque me apasiona la Historia y creo que no hay mejor novela que un buen libro de historia, la Edad Media hispánica siempre me ha resultado enrevesada y prácticamente imposible de digerir a ciertas edades. Son tantos y tan complejos los conceptos manejados y tan distantes las ‘mentalidades’ que es muy difícil que un niño o adolescente comprenda cabalmente aquel mundo tan lleno de brutalidad y tiranía como de nobleza e idealismo.

Los libros al uso del colegio son un mero compendio abrumador de datos, cuya acumulación es sencillamente insufrible (genealogías de reyes, condes, príncipes, matrimonios, batallas, transformación de Condados en Reinos y de Reinos en Coronas), y si el profesor no es capaz de engancharles a la Historia, será muy difícil que entiendan ese damero de condados, reinos, coronas contratos matrimoniales y alianzas oportunistas entre reyes cristianos y reyes de taifas.

Así que puesto que los siglos XII al XIV peninsulares son fundamentales para entender la culminación de la Reconquista, he rescatado de mi biblioteca algunos viejos libros y novelas con las que estoy ‘adornando’ mis explicaciones teóricas.

Si nuestros hijos son capaces de recordar los enrevesados nombres de los protagonistas de Narnia, de El Señor de los Anillos, de la mitología griega o de las sagas de Marvel y Star Wars, también serán capaces de recordar los nombres de reyes, condes y emires. Pero hay que hacerles ver que la historia no es una guía telefónica, sino una gran y apasionante novela repleta de personajes vivos y ardorosos, cobardes, bellacos y traidores junto con caballeros sin tacha, valientes y nobles guerreros para los que la palabra dada, el vasallaje a su señor y el amor a Dios eran fundamentales para entender su modo de actuar.

Y de fondo –y soportando a todos ellos– una inmensa masa de población anónima y habitualmente sufriente y pisoteada hasta por los mejores. Los libros y novelas habitualmente la ignoran, pero es importante que nuestros hijos sepan que aquellas siluetas invisibles fueron en realidad los grandes protagonistas y las grandes víctimas de gran parte de la historia. Nadie escribió sobre ellos, pero sin ellos nada se habría logrado.

¿Quiénes se batieron el cobre en las Navas de Tolosa? ¿Quiénes murieron en Sagrajas, Montiel o Nájera? ¿Quiénes repoblaron las tierras de nadie de la ribera del Duero y del Tajo?

Imagen superior: Bertrand du Guesclin, imaginado por el pintor Charles-Philippe Larivière en 1839.

El apunte –desprovisto de carga ideológica– me parece necesario, aunque solo sea para que nuestros hijos entiendan que aunque los libros hablen de reyes, Papas y generales, aquella Edad Media era mayoritariamente de siervos y vasallos.

Y volviendo a las Guerras Civiles de Castilla de mediados del siglo XIV, he querido recuperar aparte de la monumental Historia de España de Modesto Lafuente (ideal para rastrear leyendas y anécdotas), las Crónicas de Froissart, una vieja biografía de Bertrand du Guesclin y la excelente novela histórica La Compañía Blanca, de Arthur Conan Doyle.

Jean Froissart participó en la Guerra de los Cien Años, y es, por lo tanto, un contemporáneo de los hechos narrados. Por esa razón, sus crónicas son tan vivas y consistentes. Habla y siente como un hombre del siglo XIV, lo cuál es fundamental para entender adecuadamente su narración.

La obra de Doyle (a mi juicio, su mejor novela) es perfecta: rigor histórico, riqueza de personajes y caracteres, ritmo y un fino sentido del humor que equilibra y atempera la inevitable épica de los hechos. Conan Doyle como buen ingles, sitúa a sus héroes al lado de Pedro I el Cruel, pues, como es sabido, Inglaterra apoyó al rey castellano en la guerra civil que perdió contra su hermano Enrique II de Trastámara. Era una alianza lógica, dado que Francia e Inglaterra estaban inmersas en la Guerra de los Cien Años y Francia había decidido apoyar a Enrique en la guerra contra su hermano.

La intervención francesa en el conflicto interno hispano de la Corona de Castilla fue sobre todo debida al interés del rey francés de sacar de su territorio a los más de 30.000 mercenarios que integraban las «compañías blancas» que habían combatido durante la Guerra de los Cien Años, y que ahora –debido a la tregua– se encontraban dispersas por territorio francés, dedicándose al pillaje y la extorsión.

Bertrand du Guesclin, arquetipo de caballero medieval, era el comandante de esas compañías reorganizadas para combatir en España al lado de Enrique II. Inglaterra ante la amenaza de verse hostigada por dos grandes reinos (Francia y la Corona de Castilla) optó por apoyar a Pedro I.

Toda esta parte de la historia es apasionante y reúne los ingredientes de una gran novela o película (El Señor de la Guerra, de Charlton Heston, refleja bien la «mentalidad» de la época), y por eso he conseguido que mi hijo lleve varios días apasionado con estas historias que voy contándole, una veces de viva voz, otras con mapas (fundamentales para entender la Edad Media) y en otras ocasiones leyéndole largos pasajes de Froissart, de la biografía de Du Guesclin o de la novela de Arthur Conan Doyle.

Y creo que así es como se puede llegar a amar la Historia.

Imagen superior: ilustración de N.C. Wyeth para «La Compañía Blanca» («The White Company», Cosmopolitan Book, 1922).

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Fernando Navarro García

Fernando Navarro García

Director general de HAC Business School and University, vicepresidente Ética y Responsabilidad Social de Inspiring Committed Leaders Foundation, secretario general de Innovaética y vicepresidente del Instituto de Estudios Panibéricos. Fernando Navarro es licenciado en Derecho y coordinó un proyecto humanitario en Angola. Como profesor, ha desarrollado su trayectoria docente en varias universidades y escuelas de negocios (UNED, Universidad Rey Juan Carlos, Carlos III, ESIC, Instituto Universitario Ortega y Gasset y la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid). Asimismo, es coautor de "El fenómeno socialista" (ed. crítica y anotada de la obra de Igor Shararevich, Última Línea, 2015), "El delirio nihilista: Un ensayo sobre los totalitarismos, populismos y nacionalismos" (Última Línea, 2018), "Nueve necesarios debates sobre la responsabilidad social" (Comares, 2019), "Inspirando líderes comprometidos: La innovación en valores, una visión para cambiar el mundo" (Última Línea, 2019) y "¡Eureka! Valores. Principios básicos de ética para las organizaciones" (Última Línea, 2020). Entre sus restantes libros, destacan "Estratégicas de marketing ferial" (ESIC, 2001), "Diccionario biográfico de nazismo y III Reich" (Sepha, 2010), "Hitler: Los años desconocidos" (ed. crítica de las memorias de Ernst Hanfstaengl, Última Línea, 2012) y "Responsabilidad social corporativa: Teoría y práctica" (ESIC, 2012).